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Cuando termine el gobierno vos vas a quedar pelado del todo, y vos canoso del todo”, les dijo, a las risas, el presidente José Mujica a Daniel Olesker y a Eduardo Brenta, en la reunión del primer Consejo de Ministros del período en 2010. Los años pasaron y el estrés del trabajo parece haberle dado la razón al mandatario para el caso del dirigente de la Vertiente Artiguista, que desde el lunes dejará el gabinete para meterse de lleno en la campaña electoral.

Dialoguista, aplicado y laburante –según sus compañeros de bando–, Brenta utilizó en el tiempo de gestión las cualidades adquiridas en el trabajo legislativo.

En 2000 asumió como edil de Montevideo, y luego en 2005 llegó a la Cámara de Representantes del Parlamento. Siempre estuvo en el grupo de legisladores que se meten en los temas, negocian, debaten y buscan la atención del público en los medios de comunicación.

Por eso fue visto por Mujica (otro bicho parlamentario) como una opción para el gabinete cuando tuvo que cumplir con la cuota de la Vertiente Artiguista.
Brenta –que rumbo a octubre de 2014 encabezará la lista al Senado de su sector– integró de

muy joven el ya desaparecido Grupo de Acción Unificadora (GAU), una organización de izquierda formada durante el gobierno de Jorge Pacheco Areco que estuvo ligada a la tendencia combativa de los sindicatos. Su padre murió cuando tenía 14 años y eso lo obligó a tener que empezar a trabajar. Tomó su lugar y colocaba rocolas en bares de todo el país.

Esa madurez acelerada lo metió de lleno en la militancia y la movilización política.

Luego, en 1989, participó de la fundación de la Vertiente Artiguista.

Estudió derecho, hasta que en 1977 cayó preso. Antes había sido detenidos dos veces. La segunda fue durante la histórica movilización del 9 de julio de 1973, durante la huelga general.

En ese tiempo de reclusión en medio de la dictadura se ganó el apodo de “manteca”. Es que tenía 18 años y era uno de los dirigentes de izquierda prisioneros más jóvenes. Su lugar en el penal de Libertad fue la barraca 4B y la compartió entre otros con el diputado de Maldonado Pablo Pérez.

Movimientos

Luego de la crisis de Pluna que provocó la renuncia del ministro de Economía Fernando Lorenzo, el siguiente cambio es el de Brenta, ya previsto desde hace tiempo. El cuerpo principal de gobierno no había tenido movimientos desde junio de 2012, cuando Mujica le aceptó la renuncia a la emepepista Graciela Muslera en Vivienda.

La proyección pública de este exdiputado de 54 años creció al comandar una cartera que tiene resultados para mostrar y que repercuten en buena parte de la población.

El desempeño de quien dirige el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS), de todos modos, depende mucho de cuestiones externas. Por más que pueda pilotear las diferentes situaciones que le incumben, si le toca gestionar en un país con crecimiento económico en los últimos 10 años de forma consecutiva, las cosas pueden encaminarse a su favor.

No es lo mismo una negociación salarial con un país en crisis que en bonanza, aunque movilización y protesta siempre habrá.

Los números, que son fríos y también flexibles, indican que la desocupación en este período alcanzó y se mantuvo en niveles históricamente bajos.

También que el salario mínimo se triplicó y la cobertura de seguridad social aumentó. Sin embargo, quienes tienen una visión crítica de la gestión del Frente Amplio en el MTSS en este período dicen que la calidad del empleo no mejoró, sino que empeoró.

Allí aparece la mención a los llamados “diezmilpesistas”, las personas que si bien tienen empleo, todavía cobran salarios muy por debajo de la media nacional. Esa crítica, incluso, es recurrente por parte de la central única de trabajadores PIT-CNT.

A juicio del diputado nacionalista Pablo Abdala, en cambio, la gestión del ministro de Trabajo ha sido “poco jugada” y la relación con la oposición no fue “fácil”, aunque “respetuosa”.

“Hemos tenido una relación un poco fría. En todo 2013 vino a la comisión de Legislación del Trabajo de Diputados una sola vez, en diciembre, y eso que se han tratado temas muy importantes relacionados a su cartera”, dijo a El Observador el legislador blanco. Abdala considera que Brenta ha sido un “equilibrista” en su gestión.

“Trabajó a reglamento. Le faltó liderazgo sobre todo en la ronda de negociación colectiva”, aseguró. El ministro saliente, de todos modos, tiene a juicio del diputado nacionalista la virtud de ser un “hombre político” que “siempre intentó solucionar conflictos”.

Cuando Brenta mira atrás en su gestión recuerda dos momentos como los más difíciles. El primero fue el conflicto en Conaprole generado tras el despido de un trabajador. Se trataba de una de las empresas más grandes del país, pero, sobre todo, del primer gran conflicto a resolver. Se jugaba la credibilidad. El segundo fue en la banca oficial.

Con las cámaras empresariales tuvo momentos de mucha tensión. Las gremiales patronales jugaron duro contra el gobierno en varias ocasiones, como cuando recurrieron a la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Sin embargo, una y otra vez tanto las cámaras

Las horas de negociación, el tire y el afloje con trabajadores y empresarios, hicieron mella en Brenta. Y su pelo, como pronosticó Mujica en el primer Consejo de Ministros, se quedó todo blanco.

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