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Ya se sabe que los uruguayos tienden a la moderación y a la medianía en sus decisiones y esa actitud, trasladada a la política, lleva a que una parte importante del electorado se concentre en esa franja caracterizada con el “centro”. Se ha dicho que quien prima en ese sector de la población tiene las mayores posibilidades de ganar elecciones y, por eso, al Frente Amplio se le ha aparecido un problema que le está complicando su triunfo en los comicios presidenciales de octubre de 2014.

Según la última encuesta de la empresa Cifra, la suma de los votos de los simpatizantes blancos y colorados supera por primera vez a la de quienes dicen que votarán al Frente Amplio (49% a 44%, respectivamente) y esos resultados se explican en parte debido a que la coalición de izquierda ha perdido pie en el electorado centrista.

“En esta encuesta se aprecia que el FA estaría perdiendo más drásticamente que en febrero ‘la batalla del centro’ (…). Se acentúa su relativa debilidad en el centro del electorado (entre los que pueden cambiar de inclinación más rápidamente, y tal vez también sean más sensitivos a ciertos ‘giros a la izquierda’ del discurso reciente del FA)”, dice el estudio publicado en el semanario Búsqueda. Entre los que se ven a sí mismos como centristas un 29% dice que votará al Frente (en febrero la intención era de un 34%) un 39% prefiere a los blancos (32% en febrero) y un 19% a los colorados (16% en febrero). Lo que dice la empresa de Luis Eduardo González acerca de este cambio en el humor de la clase media, es que puede estar motivado por el giro en el discurso del precandidato presidencial frenteamplista Tabaré Vázquez quien, para disputarle la interna a Constanza Moreira, ha virado hacia postulados más emparentados con la izquierda tradicional.

Fuentes del Frente Amplio señalaron en ese sentido que es motivo de preocupación la elección de un compañero de fórmula que suponga un señal negativa para los sectores de la sociedad que lo miran con desconfianza. Pero, además, mientras para Vázquez el interés interno pasa por correrse más hacia izquierda de lo que ya está, los candidatos tradicionales buscan el centro, ya sea por necesidad o por convicción.Es así que el nacionalista Jorge Larrañaga (Futuro Nacional), quien rescata las posturas de centro-izquierda difundidas por el caudillo Wilson Ferreira Aldunate, ha pendulado hacia la diestra para disputarle electorado a Luis Lacalle Pou (Todos) quien carga con el bagaje conservador del Herrerismo. Larrañaga ha mechado sus propuestas educativas con las de “mano dura” a la delincuencia y a la droga. Larrañaga ya había asumido un rol más activo que el del resto de los candidatos en la campaña contra la despenalización del aborto.

Por su parte, Lacalle Pou se ha despegado de algunos de los postulados tradicionales del ala herrerista del Partido Nacional con propuestas para nada conservadoras como la de legalizar el autocultivo de marihuana y le ha dado a su discurso una impronta social. En tanto, el colorado Pedro Bordaberry –a quien muchas veces se lo ubica en los segmentos más conservadores– se ha ocupado de dejar claro que si fuera presidente mantendrá los Consejos de Salarios y las prestaciones sociales a los pobres. Estos factores pueden estar incidiendo en una mayor identificación de los votantes de centro con blancos, colorados y con el Partido Independiente que suele pararse en el medio del espectro político medio ladeado hacia la izquierda. Por ahora, Vázquez busca ideas del lado zurdo pero es probable que una vez superado el escollo de las internas –o tal vez antes– vuelva a mirar hacia el centro tan preciado.

Temas:

Decisión 2014

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