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No cabe duda de que, en su narrativa, a la escritora finlandesa Sofi Oksanen le interesan las relaciones de poder y las reacciones que estas provocan en las personas, sobre todo si generan desórdenes psicológicos y emocionales, como puede leerse en Purga, uno de los títulos más celebrados en Europa; de hecho, ha sido el libro revelación en Francia, cosechando tras su publicación prestigiosos premios como el Femina de literatura extranjera, el de Literatura del Consejo Nórdico, el Mika Waltari, el Runeberg y el Premio Europeo a la mejor Novela del Año.

Ya en sus dos novelas anteriores, Las vacas de Stalin y Baby Jane, en las que abordó temas como la bulimia y los efectos del Prozac, Oksanen, con apenas 34 años de edad, mostró una prosa madura, firme, segura, sin concesiones hacia el lector, que en esta tercera novela se encontrará con una dura historia de miedos, silencios y humillaciones, un relato acerca del totalitarismo comunista que roza, además, con el complejo drama de la explotación sexual.

En Purga –que originalmente fue una obra de teatro, llegándose a representar con gran éxito en el Teatro Nacional de Helsinki en 2007– hay pugnas, delaciones, confidencias y actos vejatorios que van delineando una historia terrible, contada a través de tres narradores que, turnándose en el relato, van yendo y viniendo del pasado al presente una y otra vez.

En una entrevista reciente, cuando le preguntaron cuál fue el punto de partida de esta novela, Oksanen respondió que eran muchas las razones que la llevaron a escribir Purga, pero sobre todo porque siempre le ha interesado la historia de Estonia.

“He crecido entre el este y el oeste, en dos regímenes políticos totalmente diferentes, el totalitario y el democrático. Mi propia historia ya me dio mucho material que luego utilicé para la novela. ¿Qué familia no vivió el hecho de esconder a un familiar, por ejemplo, en los sótanos de su casa y durante años? También me interesaba mucho la historia de la resistencia en Estonia de la cual no se sabía nada, y sobre todo el back stage de la segunda guerra mundial. No las batallas, sino el mundo doméstico, la vida cotidiana durante la guerra”, señaló la escritora, nacida en Jyväskylä en enero de 1977, quien se identifica a sí misma como bisexual y reconoce haber sufrido trastornos alimentarios.

Según ha revelado la autora, el ensayo They would never hurt a fly. War criminal son Trial in the Hague, de la escritora croata Slavenca Drakulic, quien habla de la existencia de campos de concentración rusos en mitad de Europa, la impresionó tanto al punto de querer escribir acerca de eso.

“Empecé a recordar historias que me habían contado de pequeña. Como la de esos familiares míos que yo misma conocí. Una madre mayor que vivía con su hija pequeña. Encontraron a un hombre en malas condiciones en su jardín, que pedía ayuda y huía de las fuerzas rusas. No se atrevieron a echarlo y, para ayudarle, las dos mujeres le construyeron un escondite en la propia casa hasta que mejorara de salud. Alguien del pueblo lo vio y las delató a la policía. La policía vino y se llevó a la niña. Cuando volvió la niña de su interrogatorio, parecía estar bien físicamente pero la realidad es que nunca más habló. Y ese hecho fue algo que me estuvo atormentando, ¿qué se necesita para hacer que alguien deje de hablar?”, remarcó Oksanen.

En pocas palabras, el escenario de Purga se centra en una despoblada zona rural de Estonia a comienzos de la década de 1992, cuando la pequeña república báltica ya había recuperado su independencia. Allí, Aliide Truu, una anciana que vive sola, encuentra en su jardín a una joven desconocida, consumida y sin rumbo. Se trata de Zara, una muchacha rusa, víctima del tráfico de mujeres, que ha logrado escapar de los hombres que la explotan. Dejando a un lado la desconfianza que todo esto le provoca, Aliide va generando un vínculo con Zara, desnudando así un complejo drama de viejas rivalidades y deslealtades que han arruinado la vida de una familia.

Dividido en cuatro capítulos, cada uno presentado a través de los versos del poeta estonio Paul-Eerik Rummo, todo un símbolo de la resistencia en su país, Purga es el mapa de las emociones de un país con sus conflictos de identidad.
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