Estas fracturas, favorecidas por la fragilidad ósea o osteoporosis y el aumento de las probabilidades de caídas inherentes al envejecimiento, afectan sobre todo a las mujeres.
Estas fracturas, favorecidas por la fragilidad ósea o osteoporosis y el aumento de las probabilidades de caídas inherentes al envejecimiento, afectan sobre todo a las mujeres.
Actualmente, en varias partes del mundo, las fracturas de este tipo parecen en realidad aumentar. El 80% son mujeres y el 90% de éstas son mayores de 50 años con un crecimiento exponencial de estas fracturas con la edad.
Con el aumento constante de la esperanza de vida y de este tipo de fracturas, también aumentará el peso económico para los sistemas sanitarios.
En 1997, el coste anual directo e indirecto de fracturas de cadera se estimó en 131.500 millones de dólares, según un cálculo conservador.
La mayoría de las fracturas de cadera se deben a caídas, recuerdan los autores, por lo que la prevención de las mismas parece, por tanto, importante. Una de las formas más eficaces es el ejercicio físico, en particular, caminar.
Entre las poblaciones más afectadas, se encuentran las escandinavas y norteamericanas, que tienen siete veces más probabilidades de romperse la cadera que las europeas del sur.
Pero la osteoporosis, causada por una deficiencia de estrógenos en el caso de las mujeres menopáusicas así como por el envejecimiento, también puede causar fracturas de vértebras -que afectan prácticamente igual a hombres y mujeres- y de muñeca, cuya incidencia es mayor entre las mujeres blancas.
(AFP)