La negativa de Alemania a pagar la suma adicional compensatoria que exigen los familiares de los atletas israelíes asesinados en Múnich en 1972 está generando tensiones diplomáticas entre Berlín y Jerusalén.
La negativa de Alemania a pagar la suma adicional compensatoria que exigen los familiares de los atletas israelíes asesinados en Múnich en 1972 está generando tensiones diplomáticas entre Berlín y Jerusalén.
Los familiares de los 11 atletas asesinados por un comando palestino durante las Olimpíadas de Munich expresaron que debido a la posición del gobierno alemán boicotearían la ceremonia conmemorativa que se realizará cuando se cumplan, el 5 y 6 de setiembre próximo, cincuenta años de la tragedia.
El nuevo embajador alemán en Israel, Steffen Seibert, se encuentra abocado a zanjar las diferencias existentes sin que hasta ahora se hayan producido avances significativos.
Con el objetivo de crear una atmósfera positiva como marco de las conversaciones sobre el tema, el embajador Seifert -que fue vocero de la excanciller Angela Merkel- manifestó su solidaridad con Israel ante los ataques de la Jihad islámica y por la detención de dos soldados a manos de Hamas.
Pese a los intentos componedores de Seifert, la vocera de los familiares, Ankie Spitzer, exigió una disculpa pública al presidente Frank-Walter Steinmeier por los errores y el mal manejo de Alemania durante la crisis de los rehenes.
Los familiares exigen también que se abran todos los archivos sobre el ataque terrorista y una justa compensación por las muertes de los 11 atletas.
Si bien el gobierno alemán ha pedido disculpas en su momento por mal manejo de la respuesta al ataque y ha permitido el acceso a archivos que permanecían clasificados, los familiares insisten en que el monto de las compensaciones ofrecidas constituye “un insulto”.
Pese a la posición intransigente de los familiares y sus planes de boicot a los actos de conmemoración, el gobierno alemán expresó que mantiene las puertas abiertas para continuar dialogando sobre posibles compensaciones.
Los hechos que motivan el reclamo ocurrieron hace cincuenta años cuando el 5 de setiembre de 1972, durante la realización de las Olimpíadas en la ciudad de Múnich, un comando escindido de la OLP y autodenominado Septiembre Negro asaltó las instalaciones donde vivían los atletas israelíes, asesinando en el acto a dos de ellos y secuestrando a los nueve restantes.
Los atacantes exigían la liberación de 236 prisioneros palestinos en cárceles israelíes y un avión a su disposición para abandonar Alemania con rumbo a Egipto.
Todo terminó de la peor manera en el aeropuerto militar de Fuerstenfeldbruck donde las fuerzas antiterroristas asaltaron el avión en el que estaban los palestinos con sus rehenes.
Tras un breve tiroteo, resultaron muertos los nueve rehenes, cinco terroristas y un policía.
Poco después de los hechos, el gobierno alemán efectuó pagos por € 2 millones a las víctimas en concepto de indemnización, a lo que se agregó un nuevo pago de otros € 3 millones en 2002.
En medios alemanes ha trascendido que el gobierno está dispuesto a duplicar la suma ya desembolsada, pero los familiares seguirían considerándola insuficiente.