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Napoleón y su expedición a Egipto, en 1798. Bien podría afirmarse que ese fue uno de los primeros y más importantes hitos de la arqueología moderna. Hasta entonces eran apenas excepcionales las ocasiones en que los hombres daban importancia artística o patrimonial a edificios y construcciones del pasado.


La expedición militar de Bonaparte llevaba además una comisión de artes y de ciencias de casi 200 científicos, eruditos e intelectuales para que captaran la importancia de la antigüedad egipcia milenaria.

Entre los descubrimientos que la expedición tuvo se destaca el hallazgo de la piedra de Rosetta, documento único e imprescindible para entender el lenguaje de los jeroglíficos y por ende la cultura egipcia.

A partir de allí Occidente entendió el valor de preservar el pasado, como testimonio de las acciones humanas a través de los siglos.

El hallazgo de un depósito de agua de mediados del siglo XVIII bajo la Torre Ejecutiva, que informara El Observador la semana pasada, pone a Montevideo en órbita arqueológica, como ha sucedido en los últimos años con otros descubrimientos en el mundo.

Se trata de un depósito de agua dulce cubierto con ladrillos, construido antes de que Montevideo tuviera murallas, por lo tanto antes de 1742. El agua era un problema para aquel Montevideo de los inicios de vida urbana.

Se realizaron excavaciones para encontrar agua, en la actual Aguada y en una antigua cañada que corría por la actual calle Florida hacia el Río de la Plata. Un tal Francisco Rodríguez Cardozo, ingeniero de la ciudad, mandó construir este depósito para acumular agua de una fuente que se ubicaba donde hoy se encuentra el Teatro Solís. Cada tanto afloran en reformas y excavaciones en la Ciudad Vieja restos de murallas u otros antiguos edificios que ayudan a pintar cómo era la ciudad en siglos pasados. La ciudad late dormida bajo el asfalto.

Lo mismo sucedió hace unos años en la ciudad inglesa de Leicester, cuando una máquina retroexcavadora hizo un pozo en un estacionamiento y en el pozo los obreros encontraron un esqueleto con una escoliosis pronunciada... y resultó que era nada más y nada menos que el shakesperiano Ricardo III.

En una antigua cripta de la iglesia de las Trinitarias, en el barrio de los Austria de Madrid, una excavación dio como resultado el descubrimiento de la tumba del escritor Miguel de Cervantes y de su esposa Catalina de Salazar.

Algunas ciudades de historia memorable, como Ciudad de México o Roma, con edificios y monumentos de enorme importancia para cada una de sus culturas, se encuentran en constante proceso de hallazgos y recuperaciones de construcciones anteriores en su diagrama urbano, con el consecuente uso patrimonial, económico y turístico que los encuentros ofrecen.

Luego otras ciudades que explotan su subsuelo, las construcciones que encuentran bajo tierra y conforman un entramado de dimensiones. Por ejemplo, uno de los casos más conocidos es Edimburgo. La ciudad escocesa posee kilómetros de sótanos, pasadizos y cuevas comunicantes que forman una cara B, un lado oculto y reverso que amplía la visión del lugar. También Londres y Berlín, que ofrece un largo recorrido por los túneles construidos durante la segunda guerra mundial, son sitios que respetan y reverencian el pasado y sus legados físicos.

En el caso de este depósito, la Comisión de Patrimonio aun no resolvió la forma en que va a actuar, pero lo que está claro es que la reliquia se mantendrá como parte intocada de la forma que se construya. Hace casi 300 años, en una época en que el agua escaseaba en la ciudad, este depósito todavía dice cosas sobre Montevideo y sus raíces.
Temas:

Opinión arqueología Montevideo agua

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