Laurent Berger, el sindicalista que encabeza la oposición a la reforma jubilatoria de Macron
En pleno conflicto por el aumento de la edad de jubilación el líder de la CFDT se erige con el máximo referente opositor, con posturas que apoya el 58% de la población
Al frente de la moderada Confederación francesa democrática del Trabajo (CFDT) desde 2012, con unas maneras amables que no menoscaban su firmeza para enfrentar el conflicto, Laurent Berger se ha impuesto en Francia como el principal opositor al presidente Emmanuel Macron y su polémica reforma de las pensiones.
"Laurent Berger es el gran vencedor del conflicto de las pensiones", concluía a finales de marzo un sondeo de la firma Odoxa. Un 58% de los franceses tiene una buena opinión sobre su actitud en la actual crisis, frente al solo 23% que alcanza el presidente liberal.
Los ocho principales sindicatos han logrado organizar desde enero las mayores protestas contra una reforma social en tres décadas, pese a su relativo peso con un 10,3% de trabajadores sindicados en 2019, según las últimas cifras oficiales.
Berger, de 54 años, emerge como la cabeza de este frente y propuso al gobierno poner "en pausa" la reforma que retrasa la edad de jubilación e incluso buscar una mediación para tratar de reconducir el conflicto social, en vano.
Francia vive desde enero una ola de protestas contra el retraso de la edad de jubilación de 62 a 64 años para 2030 y el adelanto a 2027 de la exigencia de cotizar 43 años, y no 42, para cobrar una pensión completa como adoptó por decreto el gobierno.
Los sindicatos, que piden su anulación, y el gobierno se mantienen firmes en sus posiciones a la espera de la decisión del Consejo Constitucional sobre la validez o no de la reforma el 14 de abril.
Pero la relación de Berger con Macron se tensó en los últimos días, después que el sindicalista lo acusara de no querer ver la "crisis democrática" y el "riesgo de ascenso de la extrema derecha" de Marine Le Pen con su negativa a retirar la reforma.
El mandatario, a través de su entorno, atacó su línea de flotación, asegurando que en ningún momento propuso una alternativa a la reforma, pese a que el compromiso está en el ADN de la CFDT.
Y, el viernes último, el líder sindical aprovechó unas declaraciones atribuidas a la primera ministra Élisabeth Borne, en las que aboga por dejar "reposar" las cosas para apaciguar la tensión, para celebrar una actitud diferente de la de Macron.
"Hay que tener mucho cuidado de no precipitarse, hay que dejar reposar las cosas. El país necesita un apaciguamiento", dijo Borne, citada en medios como el diario Le Monde o el semanario Le Point.
El jefe de Estado "está poniendo en dificultades el sindicalismo que Berger ha promovido desde que se puso al frente de la CFDT, un sindicalismo que quiere ser interlocutor social", advierte el historiador Stéphane Sirot.
Un reformista negociador
Como líder del sindicato reformista CFDT desde 2012, Berger acompañó todas las reformas sociales del presidente socialista François Hollande, incluso su impopular ley del Trabajo, lo que le valió ser considerado como el "intermediario" del gobierno.
Pero todo cambió con la llegada al poder de Macron en 2017, mucho menos receptivo a los "cuerpos intermedios" que su predecesor, aunque la CFDT apoyó inicialmente su primer intento de reforma de las pensiones en 2019, diferente a la actual.
Ambos "no parecen apreciarse" y mantienen "antiguas disputas individuales", según el politólogo Dominique Andolfatto, quien relativiza la actual tensión por la "teatralidad" propia "a la naturaleza de un movimiento social".
Como cabeza visible de los sindicatos, Berger ha destronado incluso a Philippe Martínez, que con su reconocible bigote dirigió desde 2015 y hasta el pasado viernes el sindicato CGT, de línea más dura.
Aunque unidos en la actual crisis, ambos nunca han escondido sus diferencias, pero con "respeto" y aprecio, como demostraron durante una entrevista a mediados de febrero.
"Somos dos sindicalistas que se han preocupado mucho de la situación de los trabajadores (...) Prefiero ser amigo de Martínez que de muchos otros", dijo Berger sobre su homólogo, a quien arrebató en 2018 ser el líder del principal sindicato francés.
Nacido en 1968 en Guérande (oeste), Laurent Berger conoció el desempleo y la precariedad como consejero en inserción profesional antes de iniciar su carrera sindical. De 1991 a 1994, fue responsable de la Juventud Obrera Cristiana en París.
Este diplomado en Historia, hijo de un obrero del sector naval y de una cuidadora infantil, ascendió en la jerarquía de la CFDT desde la sección local de Saint-Nazaire, en el "oeste de Francia, poblado por católicos de izquierda", dijo en 2011 a Libération.
Este padre de cuatro hijos controla los temas sociales, rechaza que lo etiqueten políticamente y no duda en defender los derechos de los migrantes o de los trabajadores precarios.
(Con información de AFP y medios franceses)