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El primer ministro del Líbano, Nayib Mikati, se manifestó dispuesto a iniciar negociaciones con Israel con el objetivo de "concretar una estabilidad a largo plazo" en la frontera entre ambos países, escenario de constantes enfrentamientos entre las fuerzas del Tel Aviv y la milicia islamista libanés de Hezbolá.

Mikati recibió en la ciudad de Beirut al responsable de las operaciones de paz de la Naciones Unidas (ONU), Jean-Pierre Lacroix, y a otros miembros de la organización, incluido el actual mando de la Fuerza Provisional de las Naciones Unidas para el Líbano (FINUL), el español Aroldo Lázaro.

"Buscamos estabilidad permanente y pedimos una solución pacífica duradera", dijo Mikati, en un comunicado, texto en el que reiteró la disposición de Beirut “a entablar negociaciones para lograr un proceso de estabilidad a largo plazo en el sur de Líbano y en las fronteras norte de la Palestina ocupada, y a adherirse a las resoluciones internacionales".

Las agresiones cruzadas entre Hezbolá e Israel se incrementaron desde el comienzo de la guerra en la Franja de Gaza, que comenzó luego de que milicianos del grupo islamista palestino Hamás atacaran territorio israelí el 7 de octubre, matando a unas 1.200 personas y secuestrando a otras 240.

Mikati volvió a reclamar a la comunidad internacional que trabaje para detener la "agresión" israelí sobre Gaza, que ya dejó 23.210 muertos, en su inmensa mayoría civiles, de acuerdo con el balance del Ministerio de Salud del enclave gobernado por Hamás.

Ante la delegación de la ONU, el dirigente libanés recordó las resoluciones que permitieron, entre otras cuestiones, el despliegue de los Cascos Azules para contener tensiones en la frontera sur.

Por su parte, Lacroix llamó a "todas las partes" a colaborar con la FINUL y a mantener la calma, según el comunicado de la oficina del primer ministro libanés, que confía en que pueda haber una "solución diplomática" a la actual crisis.

Pese a los intentos por encontrar una solución negociada y en el marco de la escalada bélica, Hezbolá afirmó que atacó en las últimas horas un centro de mando del Ejército de Tel Aviv en el norte de Israel, en respuesta a las muertes del número dos de su aliado Hamás, Saleh al-Arouri, y otros seis de sus altos líderes militares.

El movimiento chiíta ya había disparado el sábado pasado decenas de cohetes contra una base militar en Meron, en el norte de Israel, ataque que fue presentado como la primera respuesta al bombardeo en el suburbio de Beirut que causó la muerte de Al-Arouri.

 

(Con información de AFP)

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