Los ganaderos británicos, que desde hace varias semanas luchan contra la fiebre aftosa, enfrentaban el domingo una nueva amenaza, la fiebre catarral o enfermedad de la lengua azul, que afecta a Gran Bretaña por primera vez.
Los ganaderos británicos, que desde hace varias semanas luchan contra la fiebre aftosa, enfrentaban el domingo una nueva amenaza, la fiebre catarral o enfermedad de la lengua azul, que afecta a Gran Bretaña por primera vez.
La vaca fue sacrificada, se sometió a los otros animales de la explotación a pruebas para saber si estaban infectados y se cerró el acceso a la granja. Pero las autoridades no impusieron ninguna restricción de movimientos a los animales. Los responsables británicos quieren comprobar primero si las moscas de los alrededores son portadoras de la enfermedad.
El domingo, las autoridades precisaron que la cepa que originó la enfermedad, de serotipo 8, era la misma que la que afecta desde hace año año a Bélgica, Francia, Alemania y Holanda.
El sábado, el Defra confirmó un sexto caso de fiebre aftosa desde agosto, el cuarto después de que la enfermedad volviese a surgir en septiembre cuando ya se había dado por erradicada.
Sin embargo, estos seis casos se han limitado al condado de Surrey, lo que de momento calma los temores de una reaparición de la epizootia que devastó el sector agrícola británico en 2001.
Desde hace un año el ganado en Holanda, Alemania, Bélgica y el norte de Francia se ve afectado por esta infección, antes característica de los países de la costa mediterránea.
Los animales que la padecen sufren fiebre elevada, se les hincha la cabeza y se les azula la lengua. La fiebre catarral no presenta ningún riesgo de contagio al ser humano, sin embargo algunos tipos puede ser especialmente virulentos para los animales.
"En algunos casos, puede ser muy grave para los corderos y causar una fuerte mortalidad, a veces de hasta 70%", explicó Fred Landeg, jefe adjunto de los servicios veterinarios británicos.
El primer ministro británico Gordon Brown fue informado de los últimos desarrollo, tras su llegada a Bournemouth (sur) para la conferencia anual del Partido Laborista.
Brown había convocado en la mañana del sábado al comité Cobra, la célula de crisis del Gobierno británico, para una reunión sobre la fiebre aftosa.
La Unión Europea volvió a poner en aplicar su embargo a la carne británica, un duro golpe para la economía de este país, cuyas exportaciones representan un mercado de 500 millones de libras (730 millones de euros, 1.030 millones de dólares) y se dirigen principalmente a los otros países de la UE.
(AFP)