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Lluvias de una intensidad pocas veces vistas provocaron en las últimas semanas inundaciones repentinas y catastróficas en los Estados Unidos, India, China, el Reino Unido y España.

Este domingo, 22 personas murieron cuando las inundaciones colapsaron un puente y destruyeron numerosas viviendas en el estado indio de Himachal Pradesh.
Durante el fin de semana, un comienzo extremadamente fuerte del monzón significó que muchos distritos en el estado norteño indio recibieran la lluvia de un mes en un día.

El diluvio también fue responsable de los deslizamientos de tierra en Pakistán, le dijo a la agencia Reuters un alto funcionario del departamento meteorológico.
Las fuertes lluvias también provocaron inundaciones que colapsaron y cerraron carreteras en el valle de Hudson, en Nueva York, el domingo por la noche donde al menos una persona murió.

Bryan Jackson, meteorólogo del Centro de Predicción del Tiempo del Servicio Meteorológico Nacional de los Estados Unidos, dijo que un patrón climático más típico de los meses más fríos se había formado hacia el norte y estaba interactuando con la humedad regular del verano.

Pensilvania y el sur del Estado de Nueva York fueron los más afectados por las lluvias del domingo, pero el servicio meteorológico predijo inundaciones repentinas generalizadas y extremas en partes del Estado de Nueva Inglaterra el lunes.

“Esperamos impactos considerables localmente catastróficos”, dijo Jackson. El servicio meteorológico instó a las personas en áreas vulnerables a buscar refugio de inmediato en terrenos más altos.

También el domingo intensas lluvias provocaron inundaciones en el Estado de Vermont que anegaron su capital, Montpelier, y motivaron la evacuación de centenares de personas. El presidente Biden declaró la emergencia en el área para asegurar la ayuda federal.

Días antes, inundaciones repentinas en la ciudad de Zaragoza, en el noreste de España, provocaron que decenas de automóviles fueran arrastrados por las calles inundadas.

“El aire más cálido puede transportar más vapor de agua. El calor récord trae lluvias récord y, obviamente, trae inundaciones récord”, tuiteó Eric Holthaus, meteorólogo y periodista climático con sede en los Estados Unidos, quien también señaló que las temperaturas podrían superar los 47°C en España esta semana.
Las fuertes tormentas de verano también provocaron inundaciones repentinas en la ciudad de Sheffield, en el norte del Reino Unido, el pasado domingo 9 de julio.

Con inundaciones récord en países desde Alemania hasta Pakistán, vinculadas a una crisis climática que empeora, los expertos se preguntan cómo pueden las comunidades adaptarse mejor para limitar el daño.

Lamia Messari-Becker, profesora de ingeniería civil centrada en la construcción y el diseño sostenibles en la Universidad de Siegen, de Alemania, le dijo a la agencia DW tras las inundaciones de 2021 que se cobraron al menos 200 vidas en Europa occidental, que, al adaptar los edificios para resistir las inundaciones, vale la pena mirar en la arquitectura sismorresistente.

En dichos edificios, la profundidad de los cimientos, el diseño estructural y los materiales de construcción se eligen específicamente para poder manejar inundaciones extremas.

“Necesitamos reforzar los sótanos para que también puedan llenarse de agua y la gente pueda ponerse a salvo rápidamente”, dijo Messari-Becker. “También se trata de las medidas de refuerzo necesarias para las paredes exteriores, para los techos”.

Otras medidas destacadas por los expertos incluyen válvulas de retención en las conexiones de alcantarillado, que evitan que las aguas de la inundación regresen a las casas, y la impermeabilización de ventanas y puertas en los niveles inferiores de los edificios.

Annegret Thieken, profesora que se enfoca en la investigación de peligros naturales en la Universidad de Potsdam, le dijo a DW que “nuestras evaluaciones de daños muestran que las medidas de precaución privadas pueden reducir significativamente los daños por inundaciones”. También señaló la necesidad de asegurar elementos potencialmente destructivos como los tanques de combustible utilizados para calentar los hogares.

“El fuel-oil puede penetrar profundamente en la mampostería y también dañar los edificios vecinos”, dijo. Y agregó: “En casos severos, los daños causados por el petróleo pueden hacer que los edificios sean inhabitables. La protección contra inundaciones puede evitar que los tanques de petróleo se sobrecarguen, lo que reduce el daño a los edificios y al medioambiente natural”.

Las ciudades y otras áreas urbanas también deben pensar en controlar el agua antes de que tenga la posibilidad de inundar los sótanos, en primer lugar, reforzando los embalses y las presas que pueden ayudar a absorber las oleadas repentinas.

Inundaciones como las de la devastada región de Ahr, al sur de la ciudad alemana de Bonn, muestran que los pequeños arroyos en valles estrechos, donde el agua no tiene mucho espacio para esparcirse, pueden convertirse en torrentes mortales en cuestión de horas. En esos lugares, Messari-Becker propone que las presas y los diques se levanten y expandan para proteger mejor a las ciudades de los altos niveles de agua.

Pero eso no es barato. La simple extensión de un dique, por ejemplo, puede costar al menos € 1 millón por kilómetro. Y cuanto más angosto es un valle, más costosas se vuelven tales obras.

Boris Lehmann, profesor de ingeniería hidráulica en la Universidad Técnica de Darmstadt, en Alemania, afirma que “para proteger eficazmente la infraestructura contra eventos tan extremos, el diseño actual de nuestros sistemas de ingeniería hidráulica y gestión del agua no es suficiente, como lo demostraron las nefastas consecuencias actuales”.

“Desde un punto de vista técnico, económico y práctico, no es posible reevaluar, reconstruir y, por lo tanto, proteger completamente todos los elementos de nuestro entorno construido e infraestructura debido a eventos climáticos tan extremos”, dijo también Lehmann.

Según el especialista en ingeniería hidráulica, los planificadores e ingenieros tendrán que encontrar formas de trabajar con el mundo natural en lugar de tratar de controlarlo.

Siempre que sea posible, se debe permitir que las vías fluviales fluyan según lo previsto por la naturaleza, y no se alteren ni enderecen porque eso concentra y acelera aún más los volúmenes de agua durante una inundación.

En lugar de confinar los ríos, los diques deben moverse hacia atrás para dejar espacio para las llanuras aluviales, espacios verdes abiertos que pueden servir como depósitos de desbordamiento durante las inundaciones. Estos lugares se expandieron a lo largo del río Elba en el este de Alemania, luego de varias inundaciones destructivas a principios de la década de 2000.

Otro enfoque posible es hacer que las áreas urbanas sean más permeables, de modo que el agua se absorba más fácilmente en un área más amplia y no se concentre en lugares específicos.

La ciudad alemana de Leichlingen, al sureste de Düsseldorf, se vio afectada por graves inundaciones en varias ocasiones en los últimos años. Para aliviar el estrés en la gestión del agua, experimentaron con un nuevo modelo de planificación conocido como “ciudad esponja”.

La idea es canalizar el agua de lluvia de los techos, plazas y calles hacia zanjas cubiertas de pasto al costado de la carretera. Esto permitiría que el exceso de agua drene naturalmente y se agregue al agua subterránea local, reduciendo la carga en la infraestructura de gestión del agua. También se instalarían cisternas de respaldo para recolectar el desbordamiento y podrían usarse para regar los espacios verdes de la ciudad.

Mejorar la infraestructura y los sistemas de gestión del agua no ayudará si las personas no saben cómo reaccionar ante un muro de agua. Es por eso por lo que Lehmann enfatiza en la necesidad de una mayor conciencia pública.

“Especialmente en el caso de inundaciones repentinas causadas por clima extremo, no sólo hay mucha agua, también hay una gran cantidad de escombros flotantes, basura y otras cosas que se mueven con la corriente hídrica”, dijo, lo que implica el riesgo agravado de que las personas se ahoguen o sean aplastadas.

También remarcó que las campañas educativas continuas eran necesarias para enseñar al público cómo reaccionar en situaciones extremas, por ejemplo, cómo escapar de un automóvil atrapado en una corriente.

“‘Huye del agua y ponte a salvo lo más rápido posible’: deberíamos comenzar a enseñar tales reglas de conducta desde la escuela primaria”, dijo Lehmann.
 
(Con información de agencias)

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