La casi totalidad de las grandes diarios de circulación nacional se alinearon en apoyo de Hillary Clinton. Las cadenas nacionales de radio y televisión sesgaron la información en la demonización de Trump. Importantes líderes republicanos abandonaron a Trump en los cruciales días finales. El propio presidente Obama salió en campaña en apoyo a Hillary, en un claro síntoma de desesperación. Una parte considerable del electorado norteamericano recibió así la señal de un establishment compacto, unido en la defensa de sus intereses, desesperadamente unido, amenazado por un hombre solitario llamado Donald Trump. Un establishment político que, como dijo el ex presidente Sanguinetti, es visto por la gente común como la caricatura que dibuja la serie norteamericana House of Cards (y menos caricaturesca, pero caricaturesca al fin, la originaria trilogía homónima británica).
Lo que el establishment quiso ocultar
No se quiso ver lo que indicaban las encuestas: el alud de descontento