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El 30 de abril de 1973, cuando el presidente de EEUU, Richard Nixon, renunció al cargo en medio del escándalo del Watergate (colocación de micrófonos en la sede de los demócratas y obstaculización de la Justicia por parte del mandatario), entre las llamadas que recibió para apoyarlo se contaron las de George H. W. Bush, y y de Ronald Reagan, quienes serían presidentes de esa nación.

Los Archivos Nacionales de Estados Unidos publicaron 340 horas de grabaciones de la Administración Nixon entre febrero de 1971 y julio de 1973.

“Sólo quiero que sepas que hemos visto el discurso y mi corazón está contigo. Me imagino lo que ha debido ser esto, todos estos días, y lo que debes estar pasando. Puedes contar con nosotros. Todo esto pasará”, le dijo Reagan a Nixon, protagonista del que se considera uno de los mayores "traumas políticos" en la historia de la potencia del norte.

Bush, a su vez, compartió el “orgullo” que sintió viendo el discurso. Cuando Nixeon criticó a los comentaristas de televisión, Bush exclamó: “Al infierno con ellos”.

Nixon fue el último presidente en grabar sus conversaciones en la Casa Blanca, una práctica que mantuvo oculta y que lo terminó perjudicando.

Los documentos exhiben a Nixon hablando con el líder soviético Leonid Brezhnev: “Debemos reconocer, los dos, que lideramos las dos naciones más poderosas del mundo y que, a pesar de que tendremos diferencias en las negociaciones, es esencial que nuestros dos países, siempre que sea posible, trabajen juntos”, le dijo.


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