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El ministro de Economía, Fernando Lorenzo, tuvo ayer la posibilidad de expresar cara a cara su “malestar” a la dirigencia de las cámaras empresariales por el documento crítico de la gestión de gobierno divulgado la semana pasada, cuando el secretario de Estado coincidió en un evento social con dos de los titulares de las gremiales que firmaron el informe.

En el marco de la despedida realizada al representante en Uruguay del Banco Mundial, Peter Siegenthaler, y la recepción de su sustituta, Ruxandra Burdescu, Lorenzo mantuvo un diálogo firme con los presidentes de la Cámara de Comercio (CNCS), Raúl Palacios, y de la Cámara de Industrias (CIU), Javier Carrau.

Con gesto adusto, el secretario de Estado recriminó a los empresarios –con los mismos argumentos que ya había manejado un día antes en el Consejo de Ministros– el “posicionamiento político” plasmado en el documento, que según sostuvo “no reconoce lo que se hizo” desde el gobierno en materia económica.

El informe que enojó a Lorenzo lleva la firma de cinco gremios patronales: la CIU, la CNCS, la Asociación Rural, la Federación Rural y la Cámara Mercantil. Entre los puntos principales, cuestiona la pérdida de competitividad que enfrenta la economía local por un “atraso cambiario” que estimaron en 20%, el incremento del gasto público que compromete las cuentas fiscales, el déficit de inversión en infraestructura y la “rigidez laboral” que compromete la viabilidad de las empresas ante un cambio de ciclo.

Ante Carrau y Palacios, Lorenzo planteó su “molestia” y ratificó la mención realizada un día antes ante el Consejo de Ministros de retirar los beneficios extendidos al sector privado a través del régimen de prefinanciación de exportaciones y de devolución de impuestos indirectos. De todas formas, el presidente de la Cámara de Industrias dijo a El Observador que se trató solo de una amenaza motivada por el clima generado por el informe, pero que no tendrá efectos en la práctica.

Más temprano y en declaraciones a la prensa, Lorenzo rechazó que la economía local enfrente una situación de “fragilidad” como se planteó en la misiva empresarial. Frente a las críticas por la pérdida de competitividad cambiaria, estimó “lógico” que quienes perciben ingresos en dólares pretendan una cotización del dólar mayor. “Esa no es la discusión; la discusión es si los niveles actuales de costos y de ingresos de las empresas están siendo un obstáculo para el desarrollo y la continuidad del crecimiento. Creo que no es así. Creo que hay sectores en dificultades y no por razones que tengan que ver con el comportamiento de una sola variable”, sostuvo en declaraciones reproducidas por el portal de Presidencia.

Lorenzo dijo que en el pasado, cuando se retiraron apoyos al sector privado, fue en respuesta a una “fragilidad” fiscal. “En los últimos años asistimos a un aumento de la diversificación de instrumentos de apoyo para el desarrollo productivo, para atender situaciones delicadas de sectores en dificultades. Los tiempos en que se retiraban los apoyos productivos eran los de ajustes fiscales, ellos sí verdaderamente frágiles”, acotó.

Además, cuestionó que se haga una doble lectura de acuerdo al destino del gasto público. Lorenzo sostuvo que cuando se utiliza para atender dificultades de “colectivos sociales vulnerables, cercanos a la extrema pobreza” se critica ese gasto, pero cuando está dirigido a “empresas o sectores en iguales dificultades y muy vulnerables, se piensa que eso es bueno”.

En el dialogo que mantuvieron ayer con Lorenzo en el restaurante Rara Avis, los dirigentes gremiales cuestionaron también la demora del gobierno en aplicar medidas para fortalecer la cotización del dólar a nivel local. Ante esto, el ministro respondió que la baja recién se comenzó a dar a partir de octubre del año pasado. En junio el gobierno anunció un paquete de medidas que provocó un aumento del dólar a nivel local cercano a 14% desde el mínimo a fines de abril.

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