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Para el ministro de Economía, Fernando Lorenzo, la volatilidad en el Frente Amplio es tan peligrosa como la que afecta a los mercados mundiales.

El jefe del equipo económico, y una de las principales figuras del astorista Frente Líber Seregni, comenzó a levantar el perfil desde hace algunas semanas. Fue el encargado de cerrar el último plenario del Nuevo Espacio, sector al que pertenece, y recientemente viajó hasta Florida para disertar en el centro comercial de esa ciudad.

También participó en varios programas periodísticos de la televisión, entre ellos Código País de canal 12 y el de Sonia Breccia en canal 5, y contestó preguntas a un periodista de Búsqueda en Washington, donde sesionó la asamblea de gobernadores del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial.

En sus intervenciones Lorenzo niega aspiraciones presidenciales, aunque deja en claro que es un militante político, lo que alienta especulaciones en el Frente Amplio sobre su interés en participar en listas electorales.

El asunto es que en la coalición nadie se da ventaja al pensar en el futuro pos Tabaré Vázquez, cuando los dirigentes más jóvenes de hoy podrán tener su chance de pasar a primeros planos.

Más allá de si a Lorenzo le interesa o no anotarse en esa carrera que combina obstáculos y maratón, los mensajes del ministro parecen destinados a la propia interna del gobierno y en concreto al mujiquismo.

El presidente formó en torno a la Oficina de Planeamiento y Presupuesto su propio equipo económico, adonde colocó al ex subsecretario de Economía, Pedro Buonomo, en calidad de asesor. Este hombre, graduado en Harvard, ya había amagado renunciar por discrepancias con Lorenzo en torno a la forma de lograr mayor equidad en la sociedad. Junto a los contadores y economistas, el secretario de la Presidencia y, sobre todo, el prosecretario Diego Cánepa completan un equipo de acción política que responde al presidente.

Desde ese entorno salió el impuesto a las propiedades rurales mayores a 2.000 hectáreas, resistido inicialmente por el astorismo. El movimiento de sustitución de Buonomo se completó con la designación del ex presidente de la Corporación para el Desarrollo, Luis Porto, un hombre que estudió economía por consejo del extinto jefe guerrillero tupamaro Raúl Sendic y que reporta directamente al presidente José Mujica.

Porto, un profesional que coincide con la orientación general de la conducción económica, es visualizado entre los economistas de izquierda como un eventual reemplazo del ministro, en caso de tensiones políticas extremas.

Lorenzo tomó nota de que podría ingresar a una situación de inestabilidad interna. El ministro participó en las discusiones por el impuesto a la tierra alineado con el resto del astorismo, sector que durante meses trató de evitar que prosperara la iniciativa presidencial. Sin embargo, cuando Mujica transmitió en el Consejo de Ministros que no quería forzar a nadie a que firmara la iniciativa, Lorenzo fue el primero en anunciar que la defendería, cosa que hace públicamente, a diferencia del ministro de Ganadería, Tabaré Aguerre, que es apoyado por el astorismo.

A partir de entonces, el ministro Lorenzo se mostró alineado con los objetivos económicos y políticos del gobierno.

Así fue que se ha cuidado muy bien de polemizar o contradecir al equipo mujiquista de la Torre Ejecutiva, cuya competencia con el Ministerio de Economía fue muy mal recibida en los círculos económicos. Incluso Lorenzo puede subir la apuesta: tras el impuesto a la tierra el equipo económico anunció una nueva franja del Impuesto a la Renta para recaudar en el sector más alto.

A su vez, la Dirección General Impositiva, dependiente del MEF, dispuso que los colegios y clubes deben informar sobre los pagos que superen determinados montos.

Esos movimientos parecen indicar que, frente a amenazas políticas desde la izquierda, la estrategia de Lorenzo ha sido evitar el perfilismo, sortear los choques y responder con más izquierda.

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