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Cuando se carga con tantos años de espera el karma se incrementa. Cuando se mira para el costado y se observa que otros pudieron, la mochila incrementa su peso. Wanderers tenía un sueño acunado a lo largo de sus 100 años de vida.

Las paredes de su vestuario fueron mudas testigos de hombres que pasaron por el club buscando el mismo objetivo: un campeonato.

Y lo que no pudieron los miles de jugadores que vistieron la camiseta del club lo logró un grupo de muchachos en su mayoría formados en la institución.

¿Cómo rompieron con el maleficio? ¿Cómo derrumbaron el mito de que Wanderers no podía? Primero trabajando, después jugando y luego con un gran componente de motivación ocultó en las paredes del vestuario. Ahí, colgados, los mensajes apuntaron a derrumbar el mito: “Intentar significa arriesgar, arriesgar significa probablemente perder, perder significa aprender siempre a ganar”.

Estos fueron los carteles que motivaron al campeón.