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Siguen resonando en el mercado los ecos del remate de Gardiner Angus con su vaca récord de casi medio millón de dólares, aunque hasta ahora nadie ha logrado algo ni parecido.

Pero este remate con sus nueve mil dólares de promedio en toros y hembras de pedigree, tuvo algo todavía más extraordinario que hasta ahora no hemos analizado: que estos precios fantásticos se alcanzaron con animales que, en un porcentaje no menor, eran portadores del evento genético denominado DD (Developmental Duplication).

Los ganaderos norteamericanos ya aprendieron cómo administrarlos. Saben que se pueden manejar los apareamientos con machos/hembras que estén libres, y el evento nunca se hará presente.

No consideran estos eventos como un defecto genético que los asuste. De hecho, con el uso cada vez más frecuente de los análisis de ADN ya se sabe que seguirán apareciendo estos eventos y que lo harán cada vez más frecuentemente.

Por otra parte, y siendo que se maneja información científica sólida que permite administrar estas situaciones, nadie quiere perderse la oportunidad de utilizar reproductores excepcionales, de altísimas mediciones de carcasa, solamente porque son portadores del DD.

El aporte a la raza de estos reproductores se ve con toda claridad: precios récord, tanto en machos como en hembras.

Ojalá que el Mercosur, que ha servido para poco en materia de progreso comercial, encima no sea un lastre que, con normativa atrasada en el tiempo, impida a nuestros ganaderos aprovechar estos adelantos genéticos, tal como lo hacen todos los ganaderos norteamericanos.
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