Los mercados y el riesgo 2015
Un resumen de los principales factores a tener en cuenta para el mundo financiero este año
El 2015 bailará al ritmo de las predicciones y el eventual aumento de las tasas de interés de la reserva estadounidense, y, al crecimiento que parece haber finalmente consolidado la principal economía, además de otros compases procedentes de todos los rincones del globo.
El FMI proyecta un crecimiento global en 2015 de 3,2%, de 3,1% para EEUU, 1,3% para la zona euro, 0,8% para Japón y 7,1% para China. Los analistas destacan la disparidad en los crecimientos de las principales economías del mundo. Los países emergentes, como Uruguay, estarán jugados al destino de la evolución de los grandes bloques.
Si las tasas suben considerablemente en EEUU y Rusia profundiza su crisis, es muy probable que las inversiones que durante varios años llegaron a estos países, cambien de dirección. Algunos analistas creen que el aumento de tasas será tan lento y gradual –además de anticipado por los mercados–, que no tendrán efectos sustanciales en los mercados ni en la economía real.
En esta combinación de factores es que se dará la danza de la economía mundial y los mercados en 2015, que comenzaron el año a los tropezones, con caídas en las bolsas y precios del petróleo por el suelo.
Suba de tasas en EEUU
La Fed señaló en las minutas de su última reunión que podían ser “pacientes” con respecto a la fecha en la que se llevará a cabo la suba. El mercado lo da como un hecho a medias. En 2013, para los analistas, era inminente que las tasas subirían en 2014, y esto no sucedió. El viernes se divulgó el instrumento FedWatch de CME Group, que estableció, en base al futuro de las tasas de interés a corto plazo, que 55% de los operadores creen que en setiembre se dará el aumento; el guarismo anterior mostraba confianza de 59%. El sitio NPR publicó: “La mayoría de los economistas piensan que la paciencia se terminará a mitad de año” y que la suba de tasas será lenta y gradual hasta llegar a niveles normales. Por otro lado, también el viernes, los presidentes de la Fed de Minneapolis, Narayana Kocherlakota, y de Atlanta, Dennis Lockhart, pidieron que no suban las tasas hasta 2016. Temen que se pueda enlentecer el ritmo de crecimiento con inflación y salarios bajos. Además, la lectura primaria de la suba es que provocaría que las bolsas bajen; pero en particular afectaría a los títulos de deuda de países emergentes, como Uruguay, que reduciría su precio. Este proceso además fortalece el dólar frente al resto de las monedas.
Petróleo y alimentos
El economista jefe del Banco Mundial, Kaushik Basu, pronosticó el pasado miércoles que los precios bajos del petróleo persistirán durante 2015. En este sentido apuntó a que los países emergentes importadores de crudo deben aprovechar la baja para reducir los subsidios fiscales y aplicar reformas estructurales con los ingresos adicionales. Advirtió de todas formas que si el crudo se mantiene barato ello tendrá consecuencias negativas en la inversión en la exploración de nuevos campos, especialmente de petróleo ultrapesado. El crudo pasó de valores de más de US$ 100 a comienzos de año a US$ 50 al inicio de 2015. La contracara de las ventajas que trae a los emergentes la baja en los precios de las materias primas se da con la soja, el segundo producto más exportado por Uruguay, que especialistas consultados por El Observador aseguran bajará 30% de valor en 2015. El segundo producto más exportado por Uruguay en 2014, con cifra récord de ventas que alcanzó los US$ 1.700 millones. Analistas de Blasina y Asociados apuntan que el precio de la carne seguirá alto, mantenido por una menor oferta.
A la baja frente al dólar
El resultado de una encuesta realizada por Reuters a más de 80 estrategas y economistas estableció que las monedas de mercados emergentes van a seguir bajo presión durante el 2015, pero no se debilitarían tanto como el año pasado, ya que los precios de las materias primas y políticas monetarias menos flexibles en Estados Unidos ya habrían sido asimiladas. La mediana de los pronósticos resultó en que la excepción será el peso mexicano; el resto de las monedas de los principales países emergentes, caerían este año informó Reuters. Las bajas señaladas serán de entre el 1% y el 5% en 2015 para el real brasileño, la lira turca y el rand sudafricano, que en 2014 cayeron cerca o más de 10% –mínimos de la década–. Los pronósticos posdevaluación del rublo dan en la mediana una recuperación. De todos modos, la incertidumbre reina en el caso ruso ya que los más pesimistas adelantan otra caída, ahora de 30%, para la moneda rusa. “La dicotomía entre la política monetaria en EEUU y Reino Unido, y las de Europa y Japón, junto con la baja en los precios de las materias primas y un crecimiento más débil en China, forman un cóctel bastante letal para el riesgo de las monedas de mercado emergente”, dijo a Reuters Jeffrey Schultz, economista de BNP Paribas Cadiz Securities.
La crisis rusa y la región
Los principales desafíos de los países emergentes en 2015 vendrán de la mano de la baja de los precios de las materias primas –para algunos, en particular, los del petróleo–; también será determinante el comportamiento de las tasas en EEUU. Si la suba se da, y es considerable, la lectura primaria es que los capitales que llegaron con facilidad a los emergentes se mudarían hacia el norte. Esto provocaría una baja pronunciada en el precio de los bonos emergentes. La economía emergente más comprometida y sobre la cual están los ojos de los analistas del mundo es Rusia. A la baja de los precios del petróleo se suma el bloqueo impuesto por la Unión Europea debido a los conflictos con Ucrania. Eso provocó que la economía rusa se encamine a la recesión, con una moneda fuertemente debilitada y sus principales fuentes de ingresos afectadas. Rusia no es el único emergente que provoca incertidumbre. En la región, Argentina tiene por delante un año muy difícil, a la espera de un cambio de gobierno que permita recuperar la confianza de los inversores y terminar con el default selectivo. En Brasil, resta ver si el giro a la ortodoxia del segundo gobierno de Rousseff trae consigo el resultado esperado.
El desafío chino
Con una tasa de crecimiento esperada de 7%, China se encamina a su tasa de expansión más débil en décadas, desde que la apertura comercial condujo al gigante asiático a un crecimiento meteórico. El motivo es, en parte, una debilidad en la economía global. Pero al mismo tiempo, pesan factores estructurales de la economía china. Las autoridades son conscientes de que el modelo de crecimiento basado en la inversión está agotado y la salida está en incentivar el consumo doméstico. Peter Coy, editor de economía de Bloomberg Businessweek advierte que “China no está preparada para una desaceleración de esta magnitud: inversores inmobiliarios endeudados podrían caer en default en grandes escalas si la expansión cierra por debajo de sus expectativas”. Y agrega: “Si el crecimiento termina siendo menor a 7%, el presidente Xi Jinping tendrá un lío en sus manos”. China es el principal comprador de productos uruguayos, si se consideran las ventas desde zonas francas. En 2014, compró US$ 2.200 millones en productos uruguayos: US$ 1.200 en soja, US$ 280 millones carne bovina congelada y US$ 300 millones en celulosa.
Deflación en Europa
El Consejo Europeo de Relaciones Internacionales señaló en un informe de perspectivas para 2015 que son dos los hechos que pueden convertir el año que acaba de comenzar en “horrible” y que ambas son plausibles: una mayor erosión de la integración en la Unión Europea y el colapso de Ucrania. Entre estos desafíos políticos se encuentra el mayor riesgo económico que atraviesa la región: la deflación. En diciembre los precios de la zona euro cayeron 0,2% y los analistas esperan que caigan 0,5% en enero. “Nuevamente, es la hora de la verdad para Mario Draghi”, escribió Mark Thompson de CNN Dinero, informando que los agentes esperan que la autoridad imprima dinero y comience un programa de estímulos, resistido por Alemania, la principal potencia del bloque. El riesgo de que los precios retrocedan es que pueden causar una contracción mayor de la economía, sofocando el muy débil crecimiento de la región, puesto que en un escenario así, el agente prefiere no consumir ni invertir y ahorrar. Si bien el panorama está dado para mayores medidas de estímulo –precios a la baja y un anémico crecimiento económico–, el BCE tendrá que luchar contra el interés alemán para impulsar las medidas.