Los partidos buscan cómo hacerle trampas a la ley de cuota de género
Los partidos barajan la forma de eludir la ley que los obliga a colocar más mujeres en las listas, aunque públicamente repitan un discurso políticamente correcto
Uruguay fue el primer país de América Latina en consagrar el voto femenino sin restricciones, en 1938. Cinco años más tarde, además, ingresaron al Parlamento las primeras legisladoras: las diputadas Julia Arévalo (Partido Comunista) y Magdalena Antonelli Moreno (Partido Colorado), y las senadoras Sofía Álvarez Vignoli de Demicheli e Isabel Pinto de Vidal (ambas del Partido Colorado).
Todo ese impulso, sin embargo, parece haber quedado por el camino desde el punto de vista de la diversidad de género, ya que luego de esa primera experiencia modelo para el continente, el porcentaje de mujeres en el Parlamento se mantuvo en niveles muy bajos. En las primeras elecciones a la salida de la dictadura, en 1984, ninguna mujer fue electa como titular al Parlamento. Luego se registró un crecimiento continuo pero moderado. De 2004 a 2009, creció 3% la cantidad de legisladoras.
En el próximo ciclo electoral, que comienza el domingo 1º de junio con las elecciones internas de los partidos y termina en mayo de 2015 con las elecciones departamentales, tendrá vigencia en todos sus términos la denominada ley de cuota, que obliga a los partidos a presentar ternas con candidatos de ambos sexos en sus listas. Es decir, que por lo menos haya un tercio de mujeres en los postulantes a cargos legislativos. La experiencia se aplicó en las internas de 2009, pero no corrió para las nacionales de ese año.
La disposición votada a regañadientes por mayoría en el Parlamento en abril de 2009, ahora se convierte en una amenaza para la lógica histórica de composición de las listas, adonde los hombres han tenido prioridad.
Los partidos no tienen otra que cumplir con esa disposición, pero existen una serie de trampas y formas de cumplir con el texto de la ley, aunque no con su espíritu. Algunos abren muchas listas, otros ponen la misma mujer en todos los sectores y otros colocan postulantes que luego no van a asumir.
El objetivo fue que haya más mujeres en el Parlamento, y no solo en las listas.
Los partidos, de todos modos, piensan aplicar algunos de los atajos a la cuota. En el Frente Amplio, por ejemplo, se maneja por lo bajo la posibilidad de ubicar a la presidenta de la coalición, Mónica Xavier, como candidata en listas de todos los sectores, según pudo saber El Observador. Con ello cumplen con lo dispuesto en la ley, pero ninguno cede ese lugar en caso de lograr la banca, ya que además de no poder asumir en todos esos lugares (solo lo haría por el Partido Socialista según el acuerdo que están pensando), Xavier permanecerá como titular del FA hasta julio de 2016.
Algunos grupos del Partido Nacional tienes la idea de abrir más de una lista al Senado para no tener que darle lugares relevantes a mujeres.
La realidad de los grupos, sin embargo, es dispar. El Movimiento de Participación Popular (MPP) tiene a Lucía Topolansky como una de sus principales líderes. Por lo tanto, su figuración en los primeros lugares cumple a la vez con la obligación de cuota. Pero el Frente Líber Seregni, en cambio, todavía discute cómo resolver el asunto, ya que al ser una coalición grupos frenteamplistas (afines a Danilo Astori) se reparten los lugares de acuerdo al peso de cada uno. Así, Astori (Asamblea Uruguay) tendrá el uno al Senado y Rafael Michelini (Nuevo Espacio) el dos. El tres está por verse, ya que si bien le tocaría a la Alianza Progresista, la lógica de la cuota implica que debe colocar a una mujer, cuando ese grupo del Partido Demócrata Cristiano tiene para ofrecer como primera figura al intendente de Maldonado, Óscar de los Santos.
Para las listas a diputados la cosa cambia. A no ser en Montevideo y Canelones, los departamentos del resto del interior tienen en disputa pocas bancas. Difícilmente sean electos más de dos de una misma lista, por lo que para ser elegida una mujer debe lograr se ubicada en primer o segundo lugar.
En el Parlamento funciona desde hace varios años una bancada femenina. Sus integrantes siguen con preocupación cómo se aplicará la ley de cuota en el próximo ciclo electoral. “Estamos trabajando como red de mujeres en cómo la cuota se aterriza en el sistema de órdenes de las listas, para que haya una administración que no admita dudas”, dijo a El Observador la diputada de Asamblea Uruguay, Daniel Payseé. La legisladora frenteamplista reconoció que el texto de la ley puede generar “interpretaciones confusas”.
Esa inquietud de las mujeres parlamentarias las llevó a plantear el tema en organismos internacionales. Una de las destinatarias de esa preocupación fue Rebeca Grysnspan, secretaria general adjunta de las Naciones Unidas.
La diputada Marta Montaner no estaba convencida años atrás de la necesidad de establecer una cuota para las listas. Sin embargo, se convenció de la necesidad de utilizar esa herramienta para “equilibrar la visión de género” en el Parlamento, explicó a El Observador. Por eso presentó en el Parlamento un proyecto de ley para extender el período de aplicación de la ley. “Hay masculinidad en los partidos. Los hombres se ponen ellos primeros en las listas”, se quejó Montaner.
El Palacio Legislativo es un edificio pensado para hombres, que se acomodó a la llegada de mujeres con el paso del tiempo. Ejemplos hay varios. En el ambulatorio de la Cámara de Representantes y del Senado, ese pasillo previo a ingresar a sala con forma de hemiciclo, permanecen una especie de armarios individuales, donde los legisladores (hombres) dejaban su saco, gorro y elementos personales. Cerca de las salas tampoco hay baño para las mujeres. El que se ubica a mano, antes de llegar a un espacio conocido como la antesala, es exclusivo para hombres.