Los peluqueros buscan más aliados que la tijera
En cinco años el número de peluquerías creció un 40% debido, fundamentalmente, a la creciente coquetería de las mujeres y a la diversificación de los servicios del clásico coiffeur
Lavado, corte, brushing y tinta eran prácticamente los únicos servicios que una mujer encontraba en las peluquerías de antaño. Sin embargo, hoy los coiffeurs han sumado nuevos productos y servicios con el fin de captar más público y de mantener fiel a su clientela de siempre. Es en este nicho de negocios, donde se ha producido el mayor crecimiento de nuevos locales del sector. Estas aperturas se han concentrado en los barrios montevideanos de Pocitos, Punta Carretas, Malvín y Ciudad Vieja. En tanto, las ya existentes se han ido actualizado, intentando ofrecer en un mismo local una propuesta integradora.
El concepto tradicional de peluquería se ha transformado, pasando a ser centros estéticos con maquilladores, masajistas, podólogos, sillones para lavarse el cabello (muy parecidos a una cama) y nuevas propuestas para el cuidado del cabello como por ejemplo, el brushing progresivo.
Estos peluqueros trabajan con un enfoque más moderno de la estética del local e incorporando tendencias, por lo general, provenientes del mercado argentino.
De todos modos, las peluquerías de barrio siguen trabajando a buen ritmo. Con precios más económicos siguen atendiendo a un público de nivel socio económico medio y medio bajo.
Según el último censo del sector realizado por el Centro Patronal de Peinadores de Uruguay (CPPU) –asociación más antigua que centraliza a peinadores y peluquerías del Uruguay– en los últimos cinco años el mercado de peluquerías en Montevideo aumentó 40%. Actualmente, se estima que hay un total de 2.000 peluquerías en toda la capital, de las cuales 700 están asociadas al CPPU.
Otra característica que destaca la gremial de peinadores, es que en el sector se advierte mucha informalidad.
Una mujer más coqueta
El presidente del CPPU y dueño de la peluquería Rody Coiffeur, Rody Correa, entiende que existe un mayor cuidado estético de las mujeres y a eso atribuye el constante crecimiento del mercado. “La mujer uruguaya ha tomado como referente a la argentina, no solo en lo que es peluquería sino también en todo lo que refiere al cuidado personal. Hoy se mima mucho más que antes”, dijo a Café & Negocios.
El crecimiento también va de la mano de un servicio más personalizado y a eso apunta el peluquero argentino Eduardo Piñeiro que hace 18 años tiene su local en el barrio Malvín, al que ha ido transformando teniendo en cuenta las últimas tendencias. “Si bien empezamos como una peluquería de barrio pequeña, mi objetivo siempre fue crecer y desde el inicio tomé este negocio de una forma empresarial”, señaló Piñeiro.
Tanto Rody Correa como Eduardo Piñeiro catalogan a su peluquería como de elite o “clase A” ya que se dirigen a un público de nivel socio económico alto que puede acceder a precios más elevados. Sin embargo, concuerdan en que actualmente existen ofertas para todos los públicos.
Un nicho que prioriza el tiempo
Paralelamente, a las peluquerías de clase A, otras mujeres priorizan el tiempo antes que el servicio personalizado. Esto sucede con las peluquerías del Centro, donde el concepto es una peluquería “de paso” donde la gente tiene el tiempo contado para atenderse y a veces opta por utilizar sus momentos de descanso para, por ejemplo, ir hacerse un brushing.
En este tipo de peluquerías los horarios se adecuan a los de las oficinas y comercios de la zona –de ocho de la mañana a ocho de la noche– y a diferencia del resto, en general, los sábados abren solamente hasta las primeras horas de la tarde.
En este sector trabaja Miriam Rodríguez Cabrera, dueña de tres peluquerías –Azul, Abril y Ambar– del Centro que apuntan a un público que quiere peinarse a un precio económico.
“La gente del Centro quiere rapidez” dijo Rodíguez y explicó que a la hora de elegir la ubicación de sus locales optó por esa zona dado que desde sus inicios trabajó en ese barrio y por lo tanto logró conocer a los clientes y entender cuáles son sus preferencias.
“Hoy el mercado en general ha crecido mucho respecto a los últimos cinco años, han abierto más peluquerías y en el Centro la competencia es cada vez mayor”, señaló Rodríguez.
Por otra parte, Rodríguez, que emplea a más de 50 peluqueros en sus tres locales, cree que la falta de profesionales es un problema para el sector. “Los que se presentan no tienen experiencia, no están capacitados y la escuela no es buena”, aseguró Rodríguez. Advirtió que en Montevideo, además no hay muchos peluqueros, lo que dificulta la búsqueda.
No todo brilla
“El mercado de la peluquería esta complicado” así definió la situación el famoso estilista Fabián Sciuto, quien tiene una visión diferente al resto de los entrevistados en este informe.
El reconocido estilista entiende que en los últimos años el cuidado estético por parte de la mujer disminuyó considerablemente respecto a lo que pasaba hace 30 años. “Si bien la cantidad de mujeres que concurren a la peluquería es la misma, la frecuencia es menor”, precisó. El estilista recordó que uno de los mayores días de trabajo para las peluquerías de Uruguay hasta hace cinco años atrás, era el 24 y 31 de diciembre. Sin embargo, eso ya no sucede.
Sciuto entiende que los nuevos métodos estéticos hacen que el negocio ya no sea tan rentable como antes y que quienes terminan perdiendo son los propios peluqueros. “Hoy se usa aplicarse uno mismo la plancha de pelo, de esta forma la mujer ya no precisa ir a la peluquearía y por muchos meses no viene ”, dijo Sciuto.
Los pequeños crecen
Pero no solo las peluquerías clase A persiguen las tendencias, en los barrios hay quienes también ven una oportunidad de crecimiento en la innovación.
Diego Alfonso, un peluquero de la Aguada que hace cinco años se desvinculó del local en el que trabajaba para abrir su propia peluquería a la cual define como “un local chico donde la atención es personalizada, hay mucha confianza con los clientes” y donde “por lo general se conocen todos”.
Según contó Alfonso a Café & Negocios, en poco tiempo logró transformar su peluquería, es que desde los inicios entendió que para permanecer tenía que ponerse a tiro con las últimas tendencias y que el cuidado y presentación del local era otra de las claves del éxito. “Empecé de cero pero fui modificando la visual del local, hice una reforma y contraté a dos personas más. Hoy sin duda este aspecto es un gancho con el cliente”, aseguró Alfonso, quien asume que habiendo tanta oferta de peluquerías, la fidelidad de los clientes sigue siendo un reto y en eso trabaja a diario.
“Al cliente le importa que estés actualizado y si tenés idea de lo que estás haciendo. Si te solicitan un servicio o producto y no lo tenés se va a otro lado”, aseguró Diego Alfonso . El peluquero de la Aguada asume que si las peluquerías de barrio no se aggiornan a los cambios y crecen en infraestructura y servicios, a la larga perderán clientes.
Moda. El peluquero Diego Alfonso estuvo presente en la MoWeek 2012. Esto le permitió captar clientes de otras zonas y darle más prestigio a su peluquería en la Aguada.
Redes sociales. Las peluquerías entrevistadas dijeron estar presentes en Facebook o tener una página web, ya que entienden que esto es un aspecto fundamental para su crecimiento.
Hombres. De los 320 alumnos anotados al curso capilar de la Escuela de Belleza del CETP, (ex UTU) un 5% son hombres.