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Dr. José Prato, miembro del Consejo Directivo de Asociación de Gestión Humana (AGH)

Al analizar los nuevos tópicos que se están abordando en las negociaciones laborales colectivas en nuestro país, todo me fue llevando a lo escrito en mi tesis doctoral entre los años 2005 y 2008. Es que, a pesar de los años pasados, la variable “compartir información relevante entre los actores laborales” sigue siendo, para mí, uno de los puntos importantes para encaminar las negociaciones con el objetivo de obtener mejores resultados.

Entonces, ¿qué nuevos tópicos se abordan hoy en nuestras relaciones laborales en Uruguay? Solo a modo de ejemplo: implantación de tecnología, robotización, aparición de la inteligencia artificial en procesos de producción, teletrabajo, convenios modernos de productividad, mejora continua de procesos, reparto de utilidades entre los accionistas y los trabajadores, adaptación de las horas de trabajo a las necesidades de la empresa teniendo en cuenta períodos de mayor y menor producción, prevención de aspectos relativos a la salud laboral, capacitación y reconversión laboral.

Para tratar estos y tantos otros temas, la ley 18.508 y, en especial, el artículo seis establece lo siguiente en relación al derecho de información: “Las partes tienen la obligación de proporcionar, en forma previa y recíproca, la información necesaria que permita negociar con conocimiento de causa”. Sin embargo, independientemente de lo que indica la teoría, son muy pocas las experiencias en este sentido.

Ahora, ¿qué variables, entiendo, influyen más en el hecho de compartir información relevante entre los actores laborales, tanto en negociaciones colectivas de rama como de empresa?

-Contexto en donde se desarrollan las negociaciones laborales colectivas: Sería muy importante poder plasmar  -  en los acuerdos y convenios colectivos - alguna cláusula que obligue “realmente” (más allá de lo ya legislado) a los actores a compartir información relevante sea cual sea la situación económica en el sector y/o en el país pues ello puede ayudar a asumir, por parte de los actores laborales, la importancia de este hecho sin que incidan situaciones coyunturales de la economía.

Pero, una debilidad que se encontró (y era esperable encontrar) es la percepción que se tiene en cuanto a la tendencia ideológica de los sindicatos: los propios sindicalistas se ven como totalmente moderados; los representantes del Estado los ven como moderados y, finalmente, los delegados empresariales los visualizan como radicales.

Por otro lado, la confianza aparece como un pilar fundamental para los representantes del Estado y muy relativo, principalmente, para los negociadores sindicales; los representantes empresariales se sitúan en un nivel medio entre ambos. Sin dudas, siguen influyendo en este caso, los elementos culturales históricos, ideológicos y culturales.

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