5. Ordeñador de veneno Los científicos que se dedican a estudiar el veneno de las serpientes o a crear suero antiofídico primero deben conseguirlo. Esto implica hallar varios de estos animales para obtener una muestra considerable, capturarlos y presionar sus colmillos contra un plato plástico o tubo, masajeando las glándulas que producen el veneno. Según LiveScience, muchos de los científicos que realizan esta tarea han sido mordidos, incluso hasta más de doce veces.
Foto de archivo
7. Buzo de cuevas submarinas Al peligro más común de los buzos, quedarse sin oxígeno para respirar, se suma el riesgo de que al patalear o dar brazadas se libere una gran cantidad de sedimentos, que impidan ver y hagan perder la noción del espacio. Según recoge recoge LiveScience, entre 1969 y 2007, 368 estadounidenses murieron durante este trabajo, el cual permite estudiar el clima prehistórico y la evolución de las islas, entre otros importantes aspectos.
2. Cazador de tormentas Con el objetivo de colocar sensores de presión y viento para estudiar las tormentas, estos científicos van hacia estos poderosos fenómenos naturales cuando el resto se refugia de ellas. LliveScience recoge la historia de Tim Samaras, un hombre que murió junto a su hijo mientras "perseguían" un tornado en Oklahoma.
3. Técnico de laboratorio Aunque parezca rutinario, el trabajo de laboratorio puede ser uno de los más peligrosos, indica LiveScience. Para ilustrarlo, pone el ejemplo de Jamile Jackson, un técnico de laboratorio de la Universidad de Jacksonville en Florida. Jackson estaba encargado de realizar una demostración que involucraba una bobina Tesla, pero el circuito eléctrico no tenía conexión a tierra y el científico carecía de guantes de goma que lo aislaran. Cuando tocó la bobina, la electricidad ingresó a su cuerpo y se liberó por sus brazos y nuca. Eventualmente, se recuperó.
4. Astronauta Viajar al espacio no solo consiste en ir a uno de los ambientes más inhóspitos para los humanos, sino que también implica pasar por un duro entrenamiento. El viaje espacial también conlleva el riesgo de padecer atrofia muscular y que los huesos se debiliten, debido a la poca gravedad. Un ejemplo reciente de los riesgos que enfrentan los astronautas-científicos en el espacio es el del italiano Luca Parmitano, quien en julio salió de la Estación Espacial Internacional a realizar una caminata espacial. Su casco se llenó de líquido y llegó a cubrirle la nariz. Sin embargo, logró volver a la estación y salvarse.
6. Buzo de saturación Pasar demasiado tiempo en la profundidad del mar puede ser mortal, ya que el cuerpo va absorbiendo nitrógeno, un gas inerte. Si un buzo permanece por un largo periodo sumergido o asciende demasiado rápido hacia el exterior, el nitrógeno disuelto puede formar burbujas que hagan que la sangre "hierva".
Lejos de ser trabajos rutinarios dentro de las cuatro paredes del laboratorio, las actividades científicas suelen ser tan o más peligrosas que los deportes más extremos.
Viajar al espacio o a lo más hondo del mar, ordeñar el veneno de las serpientes o capturar cocodrilos para estudiarlos, entre otras tareas, pueden hacer de la ciencia un campo más riesgoso de lo que se podría imaginar.
Según el sitio de ciencia LiveScience, estos son los siete trabajos que suponen más riesgos dentro de la ciencia.