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Hubo grandes coincidencias entre los criadores que la raza Merino Australiano en Uruguay llegó a su objetivo de finura y que ahora se debe trabajar para lograr animales que produzcan mayor cantidad de lana. Esa fue una de las conclusiones a las que se llegó en la gira anual de la raza realizada el jueves 15 y viernes 16 por cuatro establecimientos del departamento de Salto.

En la oportunidad se visitaron los establecimientos de Mattipenea, Santa Mónica, San Antonio SG e Ibirapitá. La gente estuvo muy participativa en los cuatro lugares, revisando los carneros y haciendo preguntas, señaló a El Observador Agropecuario el presidente de la Sociedad de Criadores de Merino Australiano del Uruguay (Scmau), Douglas Cortela.

Agregó que el comentario era que ya se llegó al objetivo de finura y ahora se busca cantidad de lana. “La gente encontraba un animal con mucha cantidad de lana y lo destacaba”, dijo.

Los Merino que se observaron tenían una lana de 19 a 20 micras, que para el mercado internacional es un vellón fino pero para el Merino que hay hoy en Uruguay es medio, indicó el presidente de la Scmau. Agregó que en esos establecimientos los criadores quieren quedarse en ese micronaje y buscar otros objetivos como tamaño o cantidad de lana. “Me da la sensación que la locura de afinar ya pasó”, dijo.

EPD y depredadores
En la gira se observó que algunas cabañas trabajan sin datos de EPD, utilizan los tradicionales datos de flock testing y “tienen majadas excepcionales. Los EPD son una herramienta más para ser utilizada junto a la apreciación subjetiva del cabañero. En un momento se sobreestimó la herramienta del EPD, dejando de lado la mirada y la experiencia de cada cabañero”, dijo Cortela.

“Hay quienes dicen que se va mucho más rápido siguiendo los datos de EPD, creo que se avanza rápido si hay alguien con experiencia para elegir los carneros. Atrás de una muy buena majada o de una buena cabaña hay una muy buena cabeza trabajando, en todas las razas. Ningún establecimiento de punta, de cualquier raza o especie, tiene atrás a alguien que no sabe nada. El criador en general trabaja mucho y sabe del tema, porque hay que estar todos los días con los animales para saber qué decisiones tomar. Los datos son una herramienta de ayuda, que es válida, pero no solo con los datos se puede decidir”, sostuvo.

Algunos campos visitados por la Gira Merino eran realmente duros, de piedra, como en la zona de Carumbé. Allí es difícil realizar otra actividad que no sea la producción ovina, sin embargo los productores de la zona están conformes y sostienen que los números cierran. “Es más la preocupación por la falta de negocios que por los precios de la lana. Hubo momentos que tampoco había precios para la carne ovina”, comentó Cortela.

El dirigente, que recientemente fue designado vicepresidente de la Federación Mundial de Criadores de Merino Australiano (WFMB, por su sigla en inglés), dijo que el productor ovino necesita un marco más seguro para trabajar, porque hay muchos problemas de abigeato y de depredadores como jabalíes, caranchos, zorros y perros domésticos.

“Si se mejoran estas cosas seguramente la gente se vuelca masivamente a la oveja. No hay peor gestión que la que no se hace. El gobierno nacional y los gobiernos departamentales tienen que hacer campañas contra los depredadores. Cuando vemos la caída del stock ovino se debe a estas cosas, no a los precios”, concluyó.

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