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Según declaraciones del canciller brasileño, Celso Amorim, el presidente brasileño les comunicó la "necesidad de un mayor entendimiento de los líderes mundiales para desbloquear la ronda" de Doha, ya que "las aproximaciones habidas hasta ahora no fueron suficientes", explicó.

Por ello, Lula promueve una reunión de los presidentes que participarán en el próximo G-8 en julio en San Petersburgo (Rusia), y en la que además de Estados Unidos, Japón, Rusia, Francia, Alemania, Reino Unido, Italia y Canadá, estarán varios países emergentes: China, India, Brasil, México y Sudáfrica.

(AFP)

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