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La economía de un país no es solo un cúmulo de números que hablan del flujo monetario. No es únicamente salarios, impuestos y exportaciones. La educación y la salud, por ejemplo, también pueden incidir en esas cifras y determinar cuál es su futuro. En Uruguay, el sobrepeso, la obesidad y la anemia aparecen como factores que pueden llegar a poner en riesgo el crecimiento económico, afectando su potencialidad de desarrollo y la capacidad laboral.

María Rosa Curutchet, coordinadora técnica del programa alimentario del Instituto Nacional de Alimentación (INDA), dijo a El Observador que se identifican los dos extremos de la problemática alimenticia: el exceso y la carencia. “En otros países, el tema del déficit de hierro (que origina la anemia) lo han superado. Nosotros todavía estamos en ese limbo”, afirmó Curutchet.

Cuando falta y cuando sobra
La coordinadora sostuvo que el retraso en la talla, el hecho de que los niños son más pequeños de lo que deberían según su edad, es una situación frecuente. “El retraso de la talla es indicador del desarrollo o de las condiciones de vida de un país. Si no se crece en un ambiente adecuado, con una buena higiene e incorporación de alimentos adecuados, no se desarrolla el potencial genético”, explicó.

A pesar de que este dilema sea más notorio en las poblaciones más pobres, las clases altas no están exentas de ello. “En Uruguay nos preocupa la cantidad y no la calidad” de la comida, sostuvo, lo que conlleva que, a pesar de que se llegue a consumir muchos alimentos, estos no necesariamente tienen el valor nutritivo requerido. Una de las consecuencias de esa dieta es que los niños dispongan de pocos micronutrientes como el hierro. Es el caso de la anemia, afección en la cual el cuerpo no tiene suficientes glóbulos rojos sanos que, si es padecida antes de los 2 años de edad, puede llegar a afectar el desarrollo cerebral y el inmunitario. Un estudio realizado por INDA, la Red Uruguaya de Apoyo a la Nutrición y Desarrollo Infantil (Ruandi) y Unicef, indicó la prevalencia de la anemia en 31% de la población menor de 2 años a nivel nacional. En el interior ese porcentaje es de 39%, mientras que en Montevideo es de 24%. Además, el 71% no cubre las cantidades necesarias de hierro.

En los niveles socioeconómicos bajos, la carencia de hierro en niños de temprana edad se debe al escaso consumo de carne, uno de los alimentos más ricos en ese micromineral y una de las producciones protagónicas del mercado alimenticio nacional. En los niveles socioeconómicos altos, la causa es la incorporación de alimentos de baja calidad, alta densidad energética y poco valor nutritivo, como los alfajores, bizcochos, papas fritas, entre otros.

Existen medidas que buscan remediar esos niveles bajos. Una de ellas es la fortificación con hierro de la leche en polvo, que en febrero será incorporada a la tarjeta Uruguay Social. A pesar de que en Uruguay está establecido que los pediatras deben prescribir hierro medicamentoso a partir de los cuatro meses de vida, esto no siempre sucede, a veces por desinformación.

Asimismo, para la coordinadora es necesario que se les brinde orientación nutricional a las mujeres embarazadas y que se las controle a ellas y a sus hijos.

En lo que respecta a la obesidad y el sobrepeso, un estudio realizado en 2009 por el doctor Raúl Pisabarro estima que uno de cada tres adultos uruguayos padece sobrepeso y uno de cada cinco sufre de obesidad.

En todos los niveles socioeconómicos es cuestión de calidad. “Todos estamos expuestos al ambiente obesógeno: comida rápida, chocolate, alcohol”, pero las fuentes calóricas en las clases bajas están más vinculadas a las grasas trans. El sobrepeso y obesidad son de tendencia más frecuente en mujeres de nivel socioeconómico bajo y hombres de nivel alto, y se están volviendo cada vez más usuales entre la población joven.

Una economía poco saludable
Los problemas, sin embargo, no se terminan en la salud de cada uno. El sobrepeso es capaz de generar mayor índice de enfermedades crónicas no transmisibles, como la hipertensión, las patologías cardiovasculares, la diabetes y el cáncer. “Eso afecta la calidad de vida de la gente, sus capacidades y significa más costos para el sistema de salud”, explicó Curutchet.

Para la especialista, la educación también está vinculada a estas patologías, ya que la anemia afecta la capacidad para resolver problemas, para desenvolverse.

Ambos padecimientos, la anemia y el sobrepeso, son capaces de socavar las capacidades de los individuos, por lo cual Curutchet afirmó que condicionan el capital humano y la fuerza de trabajo de un país. “Eso significa tener condicionado parte del futuro. Un país con población que no logra buenos niveles de capacitación, que se enferma más, que gasta más en servicios de salud, es un país menos productivo”, sostuvo. Tener una fuerza laboral con pocas capacidades y desgastadas puede llegar a afectar la economía a futuro, concluyó.

En cifras

34%
Más. Un estudio realizado en 2009 señala que 34% de la población uruguaya presenta sobrepeso, mientras que 20% tiene un índice de masa corporal de obesidad.

67%
Menos. De los niños entre 6 y 24 meses de contexto socioeconómico de pobreza extrema tiene prevalencia a la anemia, según un estudio realizado por el INDA.

Lo dijo
“Para un país, invertir en una población saludable es invertir en su futuro desarrollo”
María Rosa Curutchet
Coordinadora del Programa Alimentario del INDA

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Salud

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