Por Daniel Merolla, AFP
El embrujo que le impide a Brasil conquistar una medalla olímpica de oro en fútbol, sea masculino o femenino, volvió a flotar como un fantasma sobre los Juegos Olímpicos de Beijing 2008.
Por Daniel Merolla, AFP
El embrujo que le impide a Brasil conquistar una medalla olímpica de oro en fútbol, sea masculino o femenino, volvió a flotar como un fantasma sobre los Juegos Olímpicos de Beijing 2008.
"Este es un momento duro. No sé qué decir. No nos faltaron oportunidades. Tuvimos paciencia. Ellas tiraron un tiro al arco y anotaron", dijo Marta, la estrella de la escuadra brasileña y del fútbol femenino mundial.
"Pero ganaron la medalla de plata. Marta es excelente. Cristiane es maravillosa", opinó 'O rei' al final del encuentro.
Embajador deportivo de su país y promotor de la candidatura de Rio para organizar los Juegos Olímpicos-2016, dijo que "sin duda no fue bueno para nosotros, pero son cosas del fútbol, siempre en el fútbol se pierde, se gana".
La prensa brasileña atacó con dureza al entrenador Dunga por su fútbol especulativo, que no responde a la tradición brasileña, y casi le ha dado certificado de defunción a su etapa al frente del seleccionado de hombres.
El oro no llega
Pero el caso de las mujeres fue distinto, porque el cuarteto de estrellas que formaron Marta -la mejor futbolista de la historia-, Cristiane, Daniela y Formiga, parecía encaminado a subirse a lo alto del podio.
Pudo haberse interpretado como lógico que la final de los Juegos de Atenas-2004 la ganara Estados Unidos a Brasil por mayor madurez y experiencia, en momentos en que despertaba la nueva generación de brasileñas.
Las damas tuvieron incluso un juego semejante al del famoso Brasil del 70, la selección que ganó el Mundial de México-1970 con Pelé, Tostao, Rivelinho, Gerson y Jairzinho en una fiesta de goles y belleza de juego que se puede considerar irrepetible en la historia.
El oro sigue siendo entonces la pieza que falta en la brillante colección de títulos de los pentacampeones.