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A riesgo de hartar con una anécdota contada una y mil veces, aquel cartel que sobresalía en las oficinas del comando de campaña de Bill Clinton en 1992 sigue ilustrando lo importante que es el bolsillo de los votantes frente a las urnas. "Es la economía, estúpido", decía el texto.

Clinton tenía por delante el enorme desafío de enfrentar a George Bush, un candidato calificado por los analistas como imbatible por su alta popularidad.

Mientras que Bush sacaba a relucir su política internacional, los encargados de la campaña de Clinton lo convencieron de centrar su discurso en los problemas cotidianos de la gente. Aquel cartel, que se convirtió en un eslogan no oficial, era un intento por tener presente todo el tiempo de qué había que hablarle a los votantes.

A medida que se aproxima 2019, junto a los primeros anuncios de candidaturas y a los acuerdos electorales que se tejen en las sombras, los políticos uruguayos comienzan a prestarle más atención a las cifras que miden la marcha de la economía. Saben que la suerte de los hogares a fin de mes será un aspecto decisivo para definir qué lista irá en el sobre.

La semana pasada, el gobierno tuvo datos auspiciosos que hacen pensar a algunos expertos que la economía será nuevamente una cuestión que favorecerá a la izquierda durante el proceso electoral.

La actividad económica registró una fuerte expansión durante el primer trimestre del año: creció 4,3% entre enero y marzo, en comparación con el mismo período de 2016. La cifra superó las expectativas de los analistas privados, quienes ahora están previendo una expansión de la actividad para este año de entre 3% y 4%, bastante por encima del 2% anunciado por el equipo económico en el diseño del proyecto de Rendición de Cuentas.

¿Qué lecturas se pueden hacer de estos datos? En primer lugar, está claro que las cifras que muestra la economía uruguaya genera envidia a los vecinos de la región.

Al mismo tiempo, el desempeño económico asoma como un fuerte espaldarazo en el intento de la izquierda por lograr un nuevo triunfo electoral.

Hace un año no estaba para nada claro que esa iba a ser una de las áreas con las que el gobierno podría sacar pecho. El director de la consultora Vixion Consultores, Aldo Lema, fue muy claro en ese sentido.

"Hasta hace poco, la oposición proyectaba que en este ciclo electoral la economía le iba a jugar en contra al Frente Amplio y por eso el tema económico fue ganando protagonismo en los debates y críticas", dijo el experto.

"Si bien el mercado laboral se ha deteriorado, cabe esperar que vaya mejorando durante los próximos dos años ante los renovados impulsos externos y el mayor crecimiento. Esto, combinado con la moderación de la inflación, representa un mejor escenario económico, que podría favorecer más al oficialismo que a la oposición", dijo Lema.
"La economía parecería jugarle a favor al oficialismo y quizá en contra a la oposición, que debería sumar otros temas o aspectos en su estrategia electoral", agregó Lema consultado por El Observador.

En marzo de este año, Lema preguntaba a través de su cuenta de Twitter si la mejora en el panorama económico no dejaba en evidencia el "error estratégico" de la oposición de "centrar en ese tema las críticas al gobierno". Ante la difusión de cifras aún más auspiciosas, el economista volvió a hablar del tema en la red social. "Esta pregunta la planteaba el 3 de marzo, pero tras las últimas cifras de crecimiento se consolida su vigencia", escribió.

Por su parte, el politólogo Adolfo Garcé coincidió en que la economía le sonríe a la izquierda, pero dijo que ese buen escenario de ninguna manera garantiza un triunfo electoral. "La economía ayuda al Frente Amplio, pero en particular beneficia al ministro (de Economía, Danilo) Astori si quiere ser candidato a la Presidencia", dijo.

A juicio de Garcé, si bien hay asuntos económicos a abordar en una campaña electoral como la falta de competitividad de algunos sectores, "hay otros temas más importantes pensando en lo que puede ser redituable para la oposición, como la educación".

El politólogo Jaime Yaffé, en tanto, sostuvo que la expansión económica registrada contribuye a que se genere un clima optimista entre la gente, lo cual ayuda al oficialismo.

"Si se confirma esta tendencia y se desarma esa sensación de estancamiento que se había instalado, eso favorece al gobierno, indudablemente", sostuvo el experto.

Planes opositores

Pese a esos augurios, los partidos opositores ya tienen claro que la economía será una de las áreas en las que le pegarán al gobierno.

"El déficit fiscal va a ser un tema", dijo el senador blanco Álvaro Delgado. El legislador remarcó que, aún con varios años de crecimiento económico sobre sus espaldas, los gobiernos frenteamplistas han aumentado sistemáticamente el rojo de las cuentas públicas. "Ese es uno de los temas que preocupan.

Otro es el empleo porque no hay un correlato con una mejora en la tasa de desempleo y entonces hay que pensar en estímulos para revertir eso", dijo Delgado. Aunque aún falta mucho, el senador agregó que la agenda para las elecciones de 2019 deberá incluir un debate a fondo sobre el gasto y la eficiencia en la gestión.

En filas coloradas, también hay interés por aceptar el desafío de discutir de economía. El secretario general de esa colectividad, Adrián Peña, dijo a El Observador que, si bien hay números positivos, hay sectores de la actividad que están muy complicados.

"La economía siempre está y sin dudas va a definir mucho de lo que la gente decida. Yo no veo señales firmes de recuperación económica", dijo, e hizo foco en la necesidad de salir a buscar nuevos mercados donde colocar la mercadería uruguaya.

El líder del Partido Independiente, el senador Pablo Mieres, también imagina un 2019 con debates económicos. "La economía va a estar arriba de la mesa, aunque haya un impulso, que ojalá exista, porque sería muy bueno para el país. Pero el desempleo creció", dijo. Mieres opinó que la economía uruguaya muestra "des equilibrios estructurales muy serios".

Datos de desempleo opacan las cifras del oficialismo

El festejo del gobierno por la expansión económica del primer trimestre de este año tiene una sombra que lo opaca: el desempleo. Si bien las cifras mostraron una mejora, aún está por encima de los niveles registrados en 2016. Los últimos datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE) muestran que el desempleo se ubicó en abril en 8,5% de la población económicamente activa.

Esto implicó una reducción respecto al 9% que tuvo lugar en marzo, pero está por encima del 8,1% del cuarto mes de 2016.

Cuando fue difundida la cifra del 9%, el Poder Ejecutivo salió públicamente a reconocer su gran preocupación.

El ministro de Trabajo y Seguridad Social, Ernesto Murro, reaccionó con mucha sorpresa una vez que la cifra se hizo pública. "El dato pega, duele. Nos preocupa. Realmente nos sorprendió un poco la cifra, lo digo con absoluta franqueza. Hay indicadores que nos alientan como la mejora de las exportaciones, la mejora de la actividad, la mejora del optimismo empresarial. Seguiremos trabajando para mejorar la situación", sostuvo el jerarca.

Ahora, con la buena noticia de que mejoró el indicador del desempleo, se abre la interrogante de cuál será el futuro de un asunto muy sensible.

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