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Las demoras de 12 horas en la puerta de entrada a las emergencias ya no sorprenden a las autoridades, que les cuesta hacer autocrítica. Pese a la gravedad de los hechos no se ha tomado ninguna medida para mitigar esa situación.

En la salud hay una lista enorme de temas urgentes a solucionar (ver recuadros superiores). Y la afirmación que el dinero no es todo, se comprueba una vez más en este rubro. Desde el 2004 al 2011, los recursos a la salud crecieron en términos reales a una tasa anual de 12,8%. Ese valor es netamente superior, por ejemplo, al crecimiento del Producto Interno Bruto, que en el mismo período fue de 5,3% anual, según consigna el Poder Ejecutivo en el proyecto de rendición de cuentas enviado esta semana al Parlamento. Es, junto con la educación, el rubro que más crecimiento en recursos tuvo en los últimos años. En esta rendición de cuentas, ASSE es el organismo que se lleva más dinero.

Pero más allá de lo económico, hay cosas que en el ambiente de la salud consideran básicas y que se pueden solucionar sin dinero. Por ejemplo la complementación entre el sistema público y el privado.

En varios hospitales hay camas cerradas. A modo de ejemplo, en el Maciel hay ocho clausuradas por falta de personal. En el Pereira Rossell otras tantas.
Si bien la falta de personal no se puede solucionar si no es con más recursos, se pueden lograr sí algunos acuerdos con ASSE para intercambiar servicios.

Los médicos sostienen que las autoridades no se ponen a pensar que a los pacientes que están esperando para entrar a un hospital hay les aumenta el riesgo de muerte.

Venegas se defiende
El ministro de Salud, Jorge Venegas, entiende que “estos temas son conversables y se pueden mitigar”. Coincide con Rebella en que se debe apostar a la complementariedad.

“La reacción que tengo es preocupación. Cada ciudadano merece mejor atención en forma rápida. Iremos a conversar este problema nuevamente”, dijo el secretario de Estado en canal 4.

Sobre el tema puntual de la puerta de entrada a los hospitales, lo que pide Venegas es que las emergencias móviles no deriven a todos los pacientes a los hospitales y las mutualistas. “Muchas cosas se pueden resolver en el primer problema de atención o en el hogar”, agregó el ministro.

Más allá de excusas y posibles soluciones, lo concreto es que el aumento de los recursos no ha logrado solucionar problemas que parecen endémicos y que responden muchas veces a asuntos de gestión.


Los problemas más graves a solucionar por el Ministerio de Salud

Falta de personal y mala distribución
El Sindicato Médico del Uruguay habla de una “crisis de emergencia” y señala como punto principal la falta de personal. En el 2009 el problema saltó por los anestesistas. El gobierno le encontró una salida con más dinero que de todas formas no solucionó el problema de fondo. Pero también faltan todas las subespecialidades pediátricas. El vicepresidente de ASSE, Enrique Soto, reconoció en UNoticias que muchas veces el problema es de gestión. “Hay áreas donde sobra gente, pero en otros falta, hay una mala distribución cualitativa de los funcionarios”, declaró.

El invierno y los problemas de las emergencias
El problema se repite todos los años y este no es la excepción. En invierno aumentan las enfermedades y con ello se saturan las puertas de las emergencias. Eso lleva a las emergencias móviles a estar horas esperando en la puerta de los hospitales para que acepten el ingreso. Tanto es así que una de las compañías, Emergencia UNO, lleva escribanos para certificarlo, dado que el año pasado falleció uno de los pacientes mientras esperaba. Según El País, las esperas pueden ser de hasta 12 horas para ingresar a un CTI en el sector público.

Diferencias salariales
La diferencias salariales entre lo que cobran los médicos en el sector público y lo que perciben en el privado lleva a que prefieran trabajar para las mutualistas. Por ejemplo, un intensivista pediátrico del hospital Pereira Rossell cobra unos $ 300 la hora. En el sector privado cobran entre $ 600 y $ 700

El Hospital de Clínicas
La historia del Hospital de Clínicas no es nueva, pero los diferentes gobiernos siguen sin encontrar una solución de fondo al hospital universitario. A la falta de materiales básicos se le suma que los funcionarios cobran dos veces menos que sus colegas del sector público y del privado.

Faltan enfermeros
No solo faltan médicos, también faltan enfermeros. La Organización Panamericana de la Salud recomienda un enfermero por cada médico. En Uruguay la relación es de seis médicos por cada enfermero. Se necesitarían 12.000 más de los que hay hoy, que son 16.000 auxiliares de enfermería y 3.600 nurses.

CTI desbordados y ¿falta de camas?
En Uruguay hay 630 camas de CTI. Según los estándares internacionales eso sería suficiente, pero cada invierno demuestra que no. Faltan camas y los CTI se ven saturados. Hace unos días murieron dos pacientes del hospital de Canelones porque no se les consiguió camas. Pero no es la primera vez que sucede. Una de las razones que se le encuentra al asunto es la mala distribución de las camas. Hay departamentos como
Flores, donde no hay unidades de medicina intensiva.

Falta de pediatras concentrada en los pobres
La falta de pediatras se refleja sobre todo en la atención de los más pobres. Por ejemplo, en una policlínica de La Teja, decidieron no atender más niños, salvo los recién nacidos. Los niños más grandes los derivan a otros centros de salud. Pero el problema es más amplio que ese caso puntual. La escasez de estos especialistas alcanza a todo el sistema público, incluso las policlínicas, y las unidades de cuidados intensivos pediátricos tanto de ASSE como de parte del mutualismo, según confesó el presidente de la Junta Nacional de Salud (Junasa).



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