Como poquísimas veces en los últimos tiempos de Peñarol, existió tanta expectativa por la llegada de un futbolista como con Maximiliano Rodríguez.
Como poquísimas veces en los últimos tiempos de Peñarol, existió tanta expectativa por la llegada de un futbolista como con Maximiliano Rodríguez.
Tanto fue así que se trata del primer futbolista de los que se presentaron en el Estadio Campeón del Siglo que salió a la cancha a saludar a la gente que lo fue a ver, al estilo europeo.
"Estoy asombrado. Al estadio lo conocía por televisión, pero quedé impactado. Es de primer nivel. Hay que valorarlo porque no todos lo tienen", explicó el rosarino más querido por los hinchas de Newell's de los últimos tiempos.
Es que para Maxi Rodríguez se trata de todo un desafío. Venir a Peñarol es importante, pero también tendrá que demostrar ante una tribuna cada vez más exigente.
Además, de los antecesores argentinos que hubo en el club las últimas tres décadas, no hay muy gratos recuerdos.
En 29 años, llegaron a Peñarol 13 jugadores argentinos de mitad de cancha hacia arriba. Algunos de ellos, con una tremenda historia previa como Santiago Solari –jugador de River argentino, Atlético de Madrid, Real Madrid, Inter de Milán y Atlante de México–, o Ruben Capria. Ninguno de los dos encontró su nivel.
Quienes sí lo hicieron fueron otros que llegaron sin tanto renombre como Daniel "Miliki" Jiménez y Alejandro Martinuccio, ambos campeones uruguayos en distintas épocas.
Por eso para Maxi, a quien justamente le gustan los desafíos, esto de defender la camiseta manya será un gran reto. Primero en este semestre en el que intentarán ganar el Clausura y luego el Uruguayo, y después, tratar de clasificar a la próxima edición de la Copa Libertadores para jugarla desde enero de 2018.
Quienes lo conocen bien entienden que su intención es dejar marcada su huella en el fútbol uruguayo con la número 11 aurinegra, esa que lucía hasta ahora Nicolás Dibble, a quien le darán otro dorsal.
El jueves de noche, luego de arribar a Montevideo con el presidente Juan Pedro Damiani, también se dio algo inusual: se trató del primer futbolista que fue invitado a comer un asado en la barbacoa que tiene en en fondo el titular mirasol en su casa.
Allí estaban todos los dirigentes oficialistas –Walter Pereyra, Rodolfo Catino, Gervasio Gedanke (menos Carlos Casarotti)– el coordinador institucional, Juan Fernández Methol, los gerentes de las distintas áreas del club, Álvaro Alonso, Pablo Nieto y Pablo Lemas, el delegado ante la AUF, Jorge Barrera, el director de Fútbol, Gonzalo De los Santos y el ingeniero de Saceem, –empresa constructora del Campeón del Siglo– Alejandro Ruibal. El asador fue el intendente del estadio, Federico Abbadie.
Maxi se notó muy distendido y lo que más sorprendió a todos fue su humildad.
Primero habló sobre qué barrio elegiría para vivir con su esposa y sus dos hijas cuando estas vengan a Montevideo, y también ya piensa en elegir un centro educativo para las niñas.
A los comensales le sorprendió lo mucho que conocía del fútbol uruguayo, y allí mismo les comentó algo que repitió el viernes en la conferencia de prensa de su presentación: que él eligió venir a Peñarol.
Al rato, llegó el técnico Leonardo Ramos, tuvieron un largo aparte con él y Gonzalo De los Santos.
Luego se reunió nuevamente con todos y en un clima distendido, el rosarino contó anécdotas de fútbol y de los Mundiales que disputó con la selección argentina.
Repitió varias veces que las presiones y los desafíos lo motivaban. Como que las presiones eran desafíos.
Luego de un par de horas, se fue junto a su representante y se alojó en un hotel de la zona de Carrasco.
"Estamos muy contentos, Maxi es un gran jugador. Será junto a Gargano, Cebolla (Rodríguez), Cachila (Arias) y Nahitan (Nandez), la base del equipo que nos permita soñar. Peñarol es mucho más que medio país, siempre puede. No hay cosas imposibles. Mi tiempo está terminando, quiero con todo mi corazón que Dios, la vida y mi viejo desde el cielo me permitan despedirme con la vuelta olímpica 51", comenzó diciendo el presidente en la presentación del argentino.
El futbolista también dio su opinión: "No soy un salvador: vengo a formar parte de un grupo. Vengo a sumar, a aportar mi granito de arena con la experiencia que tengo. Lo más importante siempre es el grupo".
"Este club siempre tiene la obligación de buscar el campeonato. Tengo esas ganas de conseguir algo. Esa es la motivación", agregó el rosarino.
Acerca de la posición en la cancha dijo que se siente "más cómodo" jugando "por izquierda. Como punta o como volante".
Para Maximiliano Rodríguez "tener ese cosquilleo en la panza por pelear un campeonato, es hermoso".
Acostumbrado a jugar clásicos ante Rosario Central en los últimos tiempos, habló al respecto de un enfrentamiento ante el eterno rival uruguayo en este caso: "Me gustan los clásicos, son los partidos que quiero jugar".
Damiani llegó a un acuerdo de palabra con Matías Lammens, el presidente de San Lorenzo y debido a eso es que se pactó un encuentro amistoso en el Nuevo Gasómetro para el 5 de agosto, cuya recaudación será para los locales como parte del pase del lateral uruguayo.
Por otra parte, Fabricio Formiliano, otra de las nuevas caras, entrenó por primera vez el viernes con el plantel aurinegro que este sábado hará fútbol en las canchas de la Escuela Naval antes de partir el domingo hacia Colonia para continuar allí la pretemporada.
El martes, a la hora 18, los mirasoles jugarán ante Plaza Colonia en el Estadio Suppici y como entrada, se deberá llevar un alimento para las CAIF's colonienses.
En tanto, el 9 de agosto en el Estadio Campeón del Siglo, será la presentación en casa del plantel en un encuentro contra Estudiantes de La Plata.
Peñarol avanza en plena pretemporada. Ya tiene a Walter Gargano, Formiliano, Corujo y Maxi Rodríguez. El argentino quiere hacer historia.
LOS ÚLTIMOS ARGENTINOS QUE VINIERON A PEÑAROL DE MITAD DE CANCHA HACIA ARRIBA
BIAGGIO. El Pampeano Claudio Biaggio llegó en la primera presidencia de José Pedro Damiani en 1988 y no tuvo suerte con el gol. Debió irse de los carboneros sin aportar casi nada.
PERCUDANI.. Campeón de la Intercontinental con Independiente, llegó a Peñarol en una muy mala época (1992) y no anduvo nada de nada. Mostró muy poco.
JIMÉNEZ. Miliki fue de los mejores centrodelanteros argentinos que vinieron a Peñarol en estos años. Llegó en 2002, convirtió 23 goles y fue campeón uruguayo 2003.
DELORTE. Llegó de la mano de Gregorio Pérez en 2006 y su tanto más recordado fue en un clásico que ganó Peñarol 4-1. Solo convirtió cinco goles en su pasaje por el club.
CAPRIA. Llegó en 2006 al club de la mano de Gregorio Pérez. Era un volante de armado con gran bagaje, pero fue otro de los futbolistas a quien no le salieron bien las cosas.
JONATHAN LÓPEZ. Llegó al club en 2010 proveniente de Arsenal de Argentina. Fue otro delantero que no solo pasó sin pena ni gloria, sino que en seis meses apenas jugó.
MARTINUCCIO. Fue, sin dudas, el futbolista que mejores recuerdos le dejó al hincha carbonero en la cancha. Diecisiete goles, gran rendimiento y llegó a final de la Copa.
NICOLÁS RAMÍREZ. Juan Pedro Damiani lo quiso traer pensando en un nuevo Martinuccio. Venía de Atlanta de la B Metropolitana argentina. Jugó un solo partido y muy mal.
SOLARI. Un volante crack en River argentino, Atlético de Madrid, Real Madrid, Inter de Milán, San Lorenzo y Atlante de México. En Peñarol 2010-11, pasó desapercibido.
MAURO FERNÁNDEZ. En 2013 fue contratado por los aurinegros tras su paso por Estudiantes. Solo logró convertir dos tantos en sus 26 partidos. Muy poco.
TOLEDO. Llegó en 2013 con un mal presente en Colo Colo de Chile. En Peñarol tampoco le fue mejor. Disputó solamente 11 encuentros y convirtió apenas dos tantos.
LUQUE. Hace dos años arribó proveniente de Inter de Porto Alegre. No le dieron demasiadas oportunidades, pero cuando las tuvo, tampoco desniveló.
TOMÁS COSTA. Se trata de un volante de muy buen pie que comenzó con todo en Peñarol y se fue apagando. Rescindió contrato hace poco tiempo.
OPINIÓN
José Pablo Sacchi*
* Corresponsal de Olé en Rosario
"PUEDE DARLE MUCHO A PEÑAROL"
Para la hinchada de Newell's fue un golpe muy duro porque se fue el máximo ídolo del club de las últimas dos décadas. Además de la sorpresa que causó, –nadie lo veía venir–, hizo que el golpe fuera más duro todavía. Hubo sorpresa y dolor en el hincha. Maxi está muy vigente como jugador en lo que le pueda aportar a Peñarol. Más allá de su edad es un jugador que por jerarquía no necesita estar tan bien u óptimo físicamente. La energía que tiene, la cabeza, la inteligencia con la que cuenta para jugar, hace que pueda rendir por encima de las expectativas que se puedan tener. Siempre fue de los mejores del equipo cuando en los años anteriores el mismo no anduvo. Políticamente lo golpeó bastante al club. Se fue enemistado con el presidente de Newell's, Eduardo Bermúdez, por diferencias de conducir el club, ya habían tenido varios cruces en los últimos meses por salarios atrasados, él y otros compañeros. Esta pelea fue lo que generó su salida. En la cancha, en un sistema 4-3-3, jugaba como puntero izquierdo.El último técnico, Diego Osella usaba un 4-2-3-1, y su posición era volante ofensivo adelantado, bastante similar. Siempre cerca del área y también dando una mano en la parte defensiva porque tiene mucho sacrificio. Ha hecho unos cuántos goles. También lo utilizaron de "9" o delantero centro cuando faltaba el titular. Es un jugador versátil. Peñarol puede estar tranquilo porque tiene a un jugador vigente, y no tengo dudas de que si está bien rodeado y se siente importante, puede darle mucho a Peñarol.