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A principios de diciembre el Colegio Médico presentará ante las autoridades sanitarias y políticas una propuesta para que 2014 sea un año de “amplio diálogo” en todo el colectivo médico sobre la recertificación de los profesionales en actividad. La intención es que el fruto de esa discusión se vuelque en un proyecto de ley que se envíe al Parlamento en 2015.

Actualmente los médicos estudian ocho años para obtener el título de grado, hasta cinco para el posgrado, y luego se supone que actualizan sus conocimientos con trabajos de investigación, congresos, ateneos, cursos, conferencias. No es obligatorio, no obtienen un certificado por esas actividades, pero cada vez más “los efectores de salud exigen esa actualización, porque la misma población lo exige”, dijo a El Observador el presidente del Colegio Médico, Jorge Torres.

La relación entre el médico y el paciente hoy es tensa porque el segundo logró ganarse el derecho a que el primero le explique qué tratamientos, exámenes o medicamentos le indicará. El paciente logró abatir el “paternalismo” que imperaba antes dentro del consultorio, pero eso dejó al médico en una posición de “debilidad” y hoy “se siente más cuestionado de lo razonable”, entiende Torres.

La información que circula en internet agrava el problema, y la proliferación de juicios en contra de los profesionales es consecuencia de ese difícil relacionamiento.

En el Colegio Médico consideran que este es “un buen momento” para concretar un sistema de recertificación médica, que entre otras cosas podrá “equilibrar” ese vínculo con el paciente; que sea “de igual a igual”, pero con “reconocimiento” a la formación del médico.

La ley que lo creó, en 2011, confiere al Colegio el mandato de ocuparse de la ética de los médicos, pero también incluye entre sus objetivos “establecer las responsabilidades del médico para mantener actualizado su conocimiento” y “organizar actividades de educación médica continua”.

Por eso, hace un año las autoridades del organismo empezaron a reunirse con los representantes de las instituciones que desde fines de 1990 discuten este tema: el Grupo de Trabajo Interinstitucional Permanente, integrado por el Ministerio de Salud Pública, la Facultad de Medicina, el Sindicato Médico, la Federación Médica del Interior y las sociedades científicas. “No quise ignorar la historia muy rica en hechos”, aseguró Torres, pero también reconoció que el trabajo de ese grupo no había logrado concretar la recertificación de los médicos.

De hecho, en un informe en el que repasa todo lo que se ha discutido sobre recertificación, Torres señala la “anarquía” con la que funcionó ese grupo, la “carencia de evaluación individual e impacto social” y la “falta de universalidad, dada la no obligatoriedad de la concurrencia a las actividades programadas”.

También identifica como fortalezas la interinstitucionalidad, el hecho de haber avanzado en el plano educacional antes de abocarse a la recertificación, y haber constituido en este tema una “política de Estado” independiente de los gobiernos.

Recertificación

La propuesta del Colegio, entonces, se compone de dos aspectos centrales: reorganizar esa “red” de ofertas educativas hacia los médicos; y diseñar un sistema de recertificación. Si esto último no se hizo antes, dice Torres, es porque entre los médicos hubo cierta resistencia a que se evaluaran sus conocimientos. Primó el discurso de “yo sé lo que sé”.

Una oportunidad para debatir el tema el año que viene, será la Convención Médica que se realizará en mayo. El Colegio considera que la educación médica puede enmarcarse en el temario de la convención, que según supo El Observador se centrará en la calidad asistencial actual.

Quiénes deberán recertificarse, a partir de cuándo, de qué maneras, con qué créditos, y qué organismo se encargará de expedir los certificados, son algunas de las interrogantes que el Colegio quiere debatir entre todos los médicos para que se convierta en un “tema de elite” que se resuelva entre cuatro paredes.

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