Pero el LATU y su parque no siempre estuvieron ahí. Su origen se remonta hacia el otro extremo del departamento, al oeste, en Ciudad Vieja. Se creó en 1964 pero empezó a funcionar en abril de 1965, originalmente bajo el nombre de Laboratorio de Análisis y Ensayos (LAE), y su primera sede fue en una casa antigua ubicada en la calle Rincón. Lo que hoy es una organización que reúne 400 personas, entonces empezó como un trabajo para cuatro, un volumen que cambió rápidamente cuando comenzaron a sumar más tareas.

Medio siglo a pura cienciaEl que se aventure hacia el este del Montevideo a través de avenida Italia se topará con algunos edificios imposibles de obviar en la intersección de los barrios de Punta Gorda, Carrasco Norte y Carrasco. Antes de dirigirse al cruce hacia Canelones, allí se alzan el Portones Shopping, el supermercado Tienga Inglesa, la sede de la Cámara de Industrias y también están las instalaciones del Laboratorio Tecnológico de Uruguay (LATU), que celebra su 50° aniversario.

Para festejar esa falta de ocio, hoy se realizará un evento en las instalaciones de avenida Italia que contará con autoridades gubernamentales y oficiales de la institución, así como la revelación de una escultura móvil en señal de homenaje junto a la presentación del libro Un camino marcado por los desafíos. 50 años del Laboratorio Tecnológico del Uruguay. La obra, escrita en inglés y español, hace un recorrido por los principales hitos del instituto a través de fotografías y textos que abarcan su historia.

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Control y medidas

Inicialmente y con el objetivo de cumplir con la necesidad de la industria uruguaya en cumplir con los requisitos de calidad de los mercados internacionales, el LATU se encargó de objetivos que se establecieron en torno a la tipificación y control de calidad de productos industrializados con perceptiva de exportaciones.

Para 1975 comenzó a encargarse de calibrar instrumentos de uso industrial y científico. Casi una década después, adhirió el mantenimiento y la supervisión de los patrones nacionales de medida y para 1994 se hacía cargo de la aprobación de instrumentos de medición reglamentados.

De la misma forma, desde 1982 evalúa la conformidad de las importaciones de bebidas y productos alimenticios industrializados a través de certificados de comercialización para productos importados.

Con el tiempo y a través de diferentes alianzas con instituciones tecnológicas, el laboratorio que empezó dominado por personas de bata blanca y lentes protectores se fue transformando. Tras la instalación en 2001 de la incubadora de empresas Ingenio y el albergue inicial del soporte técnico del Plan Ceibal, el paisaje del LATU cambió, los niños y jóvenes emprendedores comenzaron a volverse las visitas recurrentes.

Sus instalaciones y servicios se ampliaron, abarcando la investigación y el monitoreo ambiental. En 2007 también inauguró la Unidad Tecnológica Fray Bentos con el objetivo de controlar ese cumplimiento de las normativas ambientales y productivas.

De hormigas a la Antártida

Sin dudas que una de las áreas más reconocibles al público de la organización es Espacio Ciencia. Con unas hormigas gigantes que escalan sobre uno de los edificios, Espacio Ciencia es el museo interactivo perteneciente al LATU que se dedica a la promoción de la cultura científica desde 1995.

Con exposiciones interactivas enfocadas en el estudio de fenómenos como la energía, el sonido, la óptica, la percepción, el movimiento, la fuerza, la electricidad y el magnetismo, ha sido una de las principales razones para visitar año a año el edificio, que invita a participar de las exhibiciones través de muestras como Viaje a la Antártida, que recrea una visita al continente al simular un despegue de Punta Arenas y un aterrizaje en la Isla Rey Jorge. l
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