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En 2008, cuando no consiguió la marca para los Juegos Olímpicos de Beijing en una prueba disputada en Chile, le pegó una trompada a la pared de la pileta. Se quebró la mano y el sueño olímpico se hizo añicos.

Por entonces, a Gabriel Melconian ni se le pasaba por la cabeza volver a prepararse para estar en la máxima cita a la que puede aspirar un nadador.

En 2010, cuando la mayoría arrancó el ciclo olímpico en los Juegos Odesur estaba más preocupado por el estudio y el trabajo que por la natación. Pero a fines de ese año le volvió a picar el bichito.

Empezó a trabajar con el profe de Diego Forlán, consultó al psicólogo de su club, Biguá de Villa Biarritz, armó dieta con nutricionista y se encerró en el gimnasio.

El resultado fue demoledor en el Nacional de invierno argentino: marca olímpica invitacional y clasificación a los Juegos Panamericanos de Guadalajara.

Mejoró sus marcas y volvió a ser aquel que durante año le peleaba de igual a igual a José Meolans en la pileta argentina.

Irá a Londres como la mejor marca técnica masculina a pesar de rebajar varias veces el guarismo invitacional (la ex marca B) que se fijó para ir a Londres.

En el Sudamericano de Belén de marzo de este año fijó sus mejores marcas: 50.10 en 100 m libre y 22.73 en 50 m libres, superando un récord de Francisco Picasso que duró cuatro años y 1o días.

En Londres correrá solo el hectómetro con el objetivo de mejorar su tiempo y acercarse al récord de 49.70 que ostenta Martín Kutscher desde los Juegos Panamericanos de Río 2007.

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