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Por Blasina y Asociados, especial para El Observador 

Se cerró esta semana la actividad del escenario lanero australiano con el mercado buscando un nuevo equilibrio tras la volatilidad reciente.

Los que no cerraron posición vendedora, tendrán que esperar a que pase el receso en Australia, a lo que se suma la baja actividad local en enero.

Otro factor es el festejo, en febrero, del Año Nuevo chino.

Un operador consultado por El Observador estimó que se cerrará el año con un menor nivel de lana comercializada–especialmente fina– que en igual fecha de 2017.

El año pasado el avance en los valores generaron una rápida comercialización de las lanas finas. En 2018, además de la expectativa de los productores, hubo algunas demoras en los coreos con resultados que –en promedio– apuntarían a un leve engrosamiento.

En esta zafra los productores ya manejaron valores superiores, a lo que luego se sumó la reciente volatilidad en Australia.

Un elemento a observar es el comportamiento de las lanas gruesas. En el último tramo de la zafra se dio un rebote de dos semanas, que luego se calmó. Sería clave que apareciera algo más de demanda por este tipo de lanas para, al menos, asegurar la comercialización más allá que los precios no mejoren demasiado.

 

Menos producción en Australia

El Consejo Australiano de Agricultura, Recursos Económicos y de Ciencia recortó esta semana en casi 5% su proyección sobre la producción de lana para el ciclo 2018/2019, con el menor volumen desde que se llevan registros.

En 2018/2019 la producción se ubicará en 385.000 toneladas, casi 5% menos que la estimación realizada en setiembre de 404.000 toneladas. De confirmarse, sería la menor cosecha de lana desde, al menos, 1997, cuando comenzaron a llevarse registros.

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