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Cuando Plutón fue rebajado de categoría, Mercurio asumió el mote del más pequeño del Sistema Solar. Pero, un estudio publicado ayer en la revista Science le hace acreedor de un nuevo apodo: el planeta de hierro.

El trabajo realizado a partir de la información recabada por la sonda espacial Messenger de la NASA, la cual lleva un año haciendo observaciones de la topografía y el campo gravitacional del planeta, indica que el núcleo de hierro de Mercurio es aún más grande de lo que se pensaba.

Según sus datos, este núcleo representa el 85% del total del planeta más cercano al Sol, mientras que el núcleo de la Tierra es solo 55% de su tamaño.

El equipo dirigido por David Smith del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), Estados Unidos, fue capaz de medir la presencia de hierro en el planeta desde la Tierra. El secreto del cálculo estuvo en las variaciones en la fuerza gravitatoria y movimientos de Mercurio.

A su vez, los investigadores encontraron otro inesperado lugar donde se almacena el hierro. Los datos sugieren que existe una reserva de sulfuro de hierro en una capa que rodea al núcleo, la cual estiman que surgió durante la formación de este cuerpo celeste. Esto dejaría a Mercurio con apenas 200 kilómetros de espesor en su corteza.

Levemente ondulado
En la misma edición de Science, se incluye otra investigación vinculado al trabajo del primer satélite artificial de Mercurio.

Gracias al relevamiento que ha estado haciendo el Messenger de la superficie en el hemisferio norte de Mercurio, se descubrió que la variedad de elevaciones es considerablemente menor que las de la Luna o Marte.

Según los investigadores encabezados por María Zuber, también del MIT, el rasgo más prominente en la mitad norte de Mercurio es una extensa región de tierras bajas que incluye una planicie volcánica.

La nave que tuitea
La sonda de 485 kilogramos fue lanzada al espacio por un cohete en agosto de 2004. Después de tres pasajes por las proximidades del planeta, el 18 de marzo de 2011 se colocó en una órbita altamente elíptica que va de 200 a 15.000 kilómetros de la superficie de Mercurio.

Los técnicos de la NASA eligieron esa órbita para proteger al Messenger del calor que irradia la superficie de Mercurio. Solo una pequeña porción de la órbita transcurre donde la cápsula robótica está sujeta al calor del lado más caliente del planeta.

A pesar de este extenso y caluroso recorrido, la sonda encuentra tiempo para tuitear. “Soy una misión Discovery de la NASA. La primera nave espacial en orbitar Mercurio”, dice la mini biografía de @Messenger2011.

Esta cuenta oficial de la NASA en la red social de los 140 caracteres, tuitea en primera persona las noticias de la nave. Ayer, por ejemplo, escribió para sus más de 15.500 seguidores: “Es difícil creer que he estado orbitando alrededor de Mercurio por más de un año. Al menos queda uno más”.
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