Si esta fuera una historia, comenzaría así: el escenario inicial es una casa llena de gente. Pero los sucesos no están allí sino que en un debate interno, en las tribulaciones del protagonista.
Si esta fuera una historia, comenzaría así: el escenario inicial es una casa llena de gente. Pero los sucesos no están allí sino que en un debate interno, en las tribulaciones del protagonista.
Pero esta no es una historia, al menos no una tradicional. Canciones de Irma & Julio es el segundo disco de la banda uruguaya Mersey. Es música y es una narración.
Formada en 2003, la banda tiene como líder a Gonzalo Deniz, reconocido por su proyecto solista, Franny Glass. El equipo se compone por Martín André en bajo, Germán Deniz en batería, Gabriel Mazza en guitarra eléctrica y Diego Zapata en teclado. En 2007 editaron su primer trabajo, Sobredosis de zanahoria, y el año pasado apareció de forma gratuita a través de su sitio web, Canciones de Irma & Julio.
Con este disco, Mersey ofrece una historia de un amor con sus clásicas idas y vueltas, en una clave totalmente pop. Herederos locales de un legado que puede rastrearse desde el Reino Unido, desde Beatles a Belle & Sebastian y su reciente proyecto que une voces femeninas y masculinas, God Help The Girl.
En la canción que abre el disco, Quiero irme, Irma, Julio está incómodo en una situación en la que se ve (¿obligado?) a estar. Se encierra en el baño; entra y sale unas diez veces. Hasta que, finalmente, se decide a tomar hasta que tenga algo que decir. Las conversaciones se suceden a su alrededor, como un ruido ambiente al cual no puede acceder. Julio, así, se debate y se pierde en el pensamiento.
En Sumando puntos ingresa a la trama por primera vez el personaje de Irma, el interés amoroso y contrapunto de Julio. Esta es encarnada por la dulce voz de Luisa Pereira Hors, que además de ser la invitada especial de este álbum puede encontrarse participando en el último disco de Luciano Supervielle, Rêverie, además de realizar trabajos junto al productor Daniel Anselmi y La Teja Pride.
En esta canción Irma también desarrolla su monólogo interno, teñído de las típicas indecisiones femeninas. De tildar a Julio de “abombado”, en el punto más alto de la canción —y definitivamente destinado a los coros de la audiencia— pasa a afirmar que “quizás no sea tan mala idea estar juntos”.
Cada canción conforma una escena diferente, en distintos estadios de una relación. En uno de sus cortes, Nadie nos va a romper el corazón, ilustran a dúo la forma en que el amor cambia su entorno de una manera ineludiblemente pegadiza. Pero el tono pronto cambia.En No quiero saber, pero quiero saber. Lo entiendo y no quiero entender, esa sensación de amor deviene en frustración y la libertad da lugar a una obsesiva necesidad de posesión.
La conclusión de la historia, viene con No hay más besos, donde la tristeza de una separación es arribada de la manera más alegre posible.
Este es un disco que pone a prueba las capacidades narrativas de Deniz, que ya se vienen comprobando con creces en sus distintos proyectos. Aquí sale con éxito al ponerse en las pieles de los protagonistas, pero tal vez sea más visible en el caso de Irma, con la cual capta esos pequeños detalles de la mente femenina con frases simpáticas y fácilmente relacionables.
Por su parte, Pereira ofrece una correcta realización vocal, pero su interpretación es bastante dispar, faltándole compromiso en algunos temas. En Nada personal con los domingos su hartazgo no se ve expresado en su voz. En frases tan fuertes como “no me divierte esta porquería”, le falta firmeza. Por otro lado, en la enternecedora balada Mi pequeña oscuridad, sí logra trasnformar las letras en una actuación contundente.
La música es aquí el perfecto acompañante de la trama, logrando climas que a veces parecen contradecir el estado de ánimo del personaje, pero que logran en esa disonancia atrapar la escucha y transforma a Canciones de Irma & Julio en uno de los ejemplares de pop independiente más brillantes que se puedan encontrar en la esfera local.