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Su principal atracción podrá ser la novelería de ver al gran Anthony Hopkins maquillado como Alfred Hitchcock, pero el corazón de la recién estrenada biopic Hitchcock no es el papel del maestro del suspenso. Quien se lleva todas las flores es su esposa Alma, interpretada por la actriz Helen Mirren, ganadora del Oscar a mejor interpretación femenina por La reina, en 2006.

Alma Reville es un personaje poco conocido por el público, pero tuvo una enorme influencia sobre los filmes de su Hitchcock, en muchos de los cuales fue asistente de dirección y continuista.

A diferencia de La reina, Mirren encarna en esta película a una mujer cuya voz y sus maneras no son conocidas para los espectadores de alrededor del mundo.

“No tiene nada de la personificación que hice en aquella ocasión”, dijo la actriz. El trabajo de Mirren en Hitchcock está generando tal repercusión en la crítica que muchos ya anuncian su quinta nominación al Oscar y hasta su segunda estatuilla. “Deseo que mi actuación se parezca lo máximo posible a Alma”, admitió Mirren, “porque era una mujer con aspecto de ave y me encantó la idea de esta diminuta mujer junto a este hombre enorme, siendo ella la única gran influencia en él”.

Tan discreta fue en su vida que apenas existen filmaciones de Alma Hitchcock. Mirren confesó que miró una y otra vez una breve filmación donde Hitchcock recibe un premio de sus colegas directores en Hollywood, en la que se la ve por unos segundos acompañando la gordinflona figura de su marido.

La actriz también se basó en varios libros sobre la mujer, sobre todo el que escribió Patricia Hitchcock, la única hija de la pareja. “Aquí está la hija de un director increíblemente famoso y resulta que ella elige escribir sobre su madre”, anotó Mirren. “Eso habla mucho de cómo la hija sentía e interpretaba la contribución de sumadre a la obra de su padre”, agregó.

Hitchcock se centra específicamente en la riesgosa producción de Psicosis, donde Alma intervino en una de sus escenas más emblemáticas. Su esposo quería que la escena de la ducha no tuviera sonido, pero Alma lo convenció de que sí. Solo por este detalle los amantes del cine deberían estar eternamente agradecidos con esa delicada ave.
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