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Tras la polémica que causó su traslado, y tras una marcha de apoyo que terminó con la Policía desalojando a los manifestantes del edificio de la Suprema Corte de Justicia, Mariana Mota asumió este viernes en su nuevo cargo de jueza civil. La apatía por esa designación –y su consiguiente desplazamiento de la esfera penal, donde atendía varios casos de DDHH- fue la tónica que marcó su asunción.

Otros diez jueces también juraron en el mismo acto. Luego de haber realizado sus correspondientes juramentos y tomas de mando, los magistrados se felicitaron y saludaron con un beso, mientras que Mota se limitó a saludarlos con un apretón de manos y la cabeza cabizbaja.

La toma de mando y el juramento correspondiente no se pudieron realizar a la hora que se había establecido por la presencia de unos 300 manifestantes que se agolparon para protestar dentro de la Suprema Corte de Justicia. Desde el organismo se vieron obligados a llamar a la Policía para que desalojara a las personas.

“Investigaciones no hubo nunca, hubo pedidos de informe que se concluyeron con archivos. Hay una investigación que se inició, en la que después declaré y nunca supe lo que pasé con eso. Nunca tuve sumarios, si hubiese tenido me hubieran notificado, se supone que el proceso administrativo es ese es ese”, dijo la jueza a la prensa acerca de posibles investigaciones a su trabajo de parte de la Suprema Corte.

Consultada sobre si piensa que hubo presiones a la justicia para removerla de su puesto penal, Mota indicó: “Yo puedo pensar, no creo que sea yo quien dé las explicaciones”.

“Presionados nos podemos sentir todos, el tema es que hacer con esas presiones”, respondió al ser consultada sobre si se sentía presionada, luego de lo cual fue interrogada acerca de si consideraba una presión la advertencia que le hizo la corte cuando participó de la marcha del día del silencio, en 2011: “Es una opinión de la corte, que me dijo que había faltado a la ética. Yo no lo comparto”.

También dijo que considera que la juez Larrieux, que la subrogará en su cargo, es “muy buena juez”, pero que “se pierde un tiempo importante”, hasta tanto pueda meterse de lleno en todos los casos que manejaba.

“Yo no quisiera hacerlo, no está en mi ánimo”, dijo sobre su partida del ámbito penal, antes de cortarse por la emoción. “No quería irme de ese juzgado”.

La prensa también le consulto sobre si considera que la justicia es independiente en Uruguay. Tras un largo silencio respondió: “Debería ser independiente”.
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