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En una señal de acercamiento, la futura ministra de Educación, María Julia Muñoz se reunió el lunes con los principales dirigentes de la Federación Nacional de Profesores de Enseñanza Secundaria (Fenapes). Al encuentro, que se concretó en la sede del sindicato a instancias de la propia Muñoz, también asistió el futuro subsecretario de Educación, Fernando Filgueira.

Cuando el electo presidente Tabaré Vázquez anunció el nombre de Muñoz para presidir la cartera de Educación, allegados a su entorno señalaron que su designación se debía a que la exministra de Salud ya tenía experiencia en “lidiar” con sindicatos fuertes en medio de grandes reformas. Muñoz lideró la reforma de la salud durante el primer gobierno de Vázquez (2005-2010) y supo hacer frente a los sindicatos, sin dar el brazo a torcer.

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En el nuevo período de gobierno, Vázquez tiene previsto llevar a cabo una reforma en la enseñanza “que cambie el ADN del sistema educativo”, según lo anunció durante la campaña electoral.

Sin embargo, el camino no será fácil. Los sindicatos de la enseñanza, sobre todo el de profesores, son gremios fuertes y combativos, que durante el actual período de gobierno han trancado varias propuestas de cambio de las autoridades de la enseñanza. Vázquez tuvo claro desde el primer momento que para que la reforma prosperara, la educación debía tener un timón fuerte y por eso pensó en Muñoz.

El anuncio de Muñoz como ministra de Educación no cayó bien en los sindicatos docentes –que conociendo su perfil– advirtieron que si no había diálogo, habría conflicto.

En busca del profesor cargo
Precisamente el lunes una de las principales ideas que transmitió la futura ministra a los dirigentes de Fenapes fue su apertura a escuchar sus reclamos. Mario Bango, dirigente de Fenapes, dijo a El Observador que en la reunión Muñoz “se mostró abierta al diálogo y a buscar coincidencias en caso de que haya diferencias”. No obstante, Bango alertó que si el diálogo no da frutos, el sindicato buscará otras medidas.

El dirigente resaltó el clima de cordialidad en que se desarrolló el encuentro. “Fue una visita de fin de año, un primer acercamiento”, “más que nada una presentación”, donde se tocaron algunos temas, “sin mucha profundidad”, acotó.

El encuentro sirvió para que las futuras autoridades reafirmaran ante el sindicato su compromiso de llegar al 6% del PIB para la educación, una de las promesas de campaña de Vázquez.

Según los sindicalistas, tanto Muñoz como Filgueira señalaron que las prioridades presupuestales serán las mejoras salariales y las mejoras edilicias. Sin embargo, Bango subrayó que en ningún momento se habló de cifras concretas. Lo que sí plantearon los futuros jerarcas fue la necesidad de construir más liceos para evitar grupos numerosos.

A su vez, Muñoz les planteó la intención del gobierno de llevar a cabo cambios profundos, pero les advirtió que estos cambios no se harían sin el involucramiento de los profesores. “Saben que sin los docentes no van a lograr nada”, mencionó Bango.

Entre los cambios que se quieren llevar a cabo, el único que se tocó, pero de forma tangencial fue la creación de la figura del profesor cargo. “No lo mencionaron así, pero sí dijeron que capaz el profesor tenía que tener 20 horas a cargo en un solo liceo. Ellos quieren eliminar el profesor taxi y nosotros les dijimos que para eso tienen que mejorar la condiciones salariales”, dijo el dirigente.

No obstante, el sindicalista señaló que en ningún momento se habló de la creación de un sistema único que vaya desde los tres años hasta los los 17, ni de la limitación de la repetición, dos propuestas que Vázquez postuló en la campaña electoral.

A su vez, los docentes aprovecharon el encuentro para consultarles sobre la utilización de los vouchers educativos que también prometió el presidente electo en la campaña electoral. En este sentido, Bango manifestó que Filgueira fue claro en que “no van a existir los vouchers porque no están previstos en las bases programáticas”. “Esto nos dejó tranquilos porque ese tema nos preocupaba”, afirmó el dirigente.

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