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A menos de un mes de que el Parlamento argentino promulgara la ley de muerte digna, que permite rechazar los tratamientos que prolongan artificialmente la vida, los padres de Camila, una niña que permanecía en estado vegetativo desde su nacimiento, pudieron desconectarla y dejarla ir.

“Dejó derechos para todo el mundo”, dijo su madre Selva, según consigna este viernes el diario argentino Clarín y recoge El Mundo de España.

Los padres de Camila, quien permanecía internada en el Centro Gallego, lograron que los doctores –quienes en oportunidades anteriores se habían negado a dejar morir a la niña- desconectaran el botón gástrico que la alimentaba, la vía intravenosa que la hidrataba y la traqueotomía por la cual recibía oxígeno, luego de tres años de sufrimiento.

La petición formal fue presentada el pasado lunes y los padres de la pequeña solo pidieron que el proceso fuera en absoluta intimidad. La desconexión fue a las 12.05 de este jueves.

"Para Selva fue un proceso de mucha lucha, de mucho llanto, mucha angustia. Reaccionó con llanto, con dolor, pero también con mucho alivio. Ahora va a poder terminar de elaborar el duelo que empezó hace tres años. Es una herida que irá cicatrizando con el tiempo", contó un amigo de la madre.

La mujer, de 38 años, eligió esperar en un pasillo, cerca, pero sin ver cuando desconectaron a su hija.

Quien fue testigo del momento fue Marcelo Velis, un gran amigo de la familia, a pedido de la madre de la pequeña.

Camila será cremada y este domingo se celebrará una misa en el santuario de la iglesia de Uribelarrea, y allí quedarán sus restos.

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