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Fotos de ecografías, de embarazos y de los arreglos del cuarto del bebé, pero también de berrinches, vómitos y pañales sucios. "Los niños ya nacen en las redes sociales", afirmó Pamela Sicalo, psicóloga de niños, sobre un fenómeno que puede acarrear consecuencias negativas.

El término over-sharenting refiere a un exceso de sharenting, que a su vez es un híbrido de las palabras share (compartir) y parenting (crianza). Se trata no solo del exceso en cantidad de imágenes y videos, sino también de su contenido. Por más inofensivo que pueda parecer el acto de subir una foto del primer baño de un bebé, o un video cambiándole el pañal, estas acciones pueden violentar la privacidad de los niños y, además, dejan una huella en las redes que podría causarles problemas años después.

"Los niños actualmente ingresan en el mundo de las redes aún antes de nacer", apuntó Sicalo en entrevista con Cromo. Y agregó: "Ciertamente, no son ellos los que suben fotos, pero sus padres muestran las ecografías, fotos de panzas y de los arreglos del cuarto del bebé antes de salir del útero. Por ese motivo, es importante entender que los niños ya nacen en las redes sociales".

En este sentido, el primer contacto directo de los niños con servicios como Facebook es a una edad muy temprana.


"Los niños actualmente ingresan en el mundo de las redes aún antes de nacer", apuntó la psicóloga Pamela Sicalo.

El siguiente paso es la entrada a la vida "social" en las redes, que comienza en la preadolescencia, alrededor de los 12 años. Es aquí que el niño comienza a formar su identidad digital y, muchas veces, descubre un historial generado por sus padres y familiares. Según especialistas, esto afecta en gran medida a la formación de esa identidad, además de ser disparador de burlas.

Las consecuencias

Según un sondeo de la Universidad de Michigan, Estados Unidos, el 56% de los padres comparte contenido sobre sus hijos que podría resultar vergonzoso para ellos. Además, el 51% aporta datos que podrían facilitar la localización del niño (un riesgo evidente para su seguridad) y el 27% publica fotos que podrían considerarse inapropiadas.

"Es natural y esperable que, en la etapa de nacimiento y en los primeros años, los padres deseen compartir con entusiasmo la evolución del niño. Pero, a medida que los hijos van creciendo es necesario darles cada vez mayor poder decisión a la hora de elegir qué compartir", explicó Sicalo.

Para Roberto Balaguer, psicólogo especializado en nuevas tecnologías, entre el over-sharenting y no compartir nada hay muchas aristas. "Que los padres sientan orgullo y quieran compartir también es una muestra de afecto", aseguró.

Por ejemplo, está el caso de los padres que, lejos de avergonzar a sus hijos en las redes, las utilizan casi exclusivamente para publicar sus proezas deportivas. Esto, según Sicalo, también tiene un riesgo, y es el de generar en el niño la idea de que lo único valioso o digno de compartir son los éxitos, lo cual puede ser muy debilitador emocionalmente.

La especialista también distinguió que, así como hay padres deseosos de atención social "que ven en sus niños una oportunidad para captar la deseada mirada del otro", también hay familias con un "comportamiento reservado, casi extremo o rozando lo paranoide".

"Esta conducta tampoco ha demostrado ser provechosa para la seguridad y la madurez a la hora de usar internet", sentenció.

Por supuesto, las redes sociales no son algo de lo que se deba temer; bien usadas pueden servir como herramienta de conexión de familias y amistades.

"Hay fotos que son vergonzantes siempre, en cualquier contexto, y habría que evitarlas sin importar la edad", apuntó el psicólogo Roberto Balaguer.

El problema es que la mayoría de los padres no son conscientes de la exposición que les están generando a sus hijos, lo cual potencialmente puede hacerlos objeto de burlas, en el mejor de los casos, en su círculo de amigos. En un caso más extremo, pero también posible, la imagen de sus hijos podría convertirse en un meme y viralizarse a nivel mundial.

Balaguer consideró que, si bien no hay una norma sobre qué clase de fotos se deben subir y cuáles no, hay una cuestión de criterio. "Hay fotos que son vergonzantes siempre, en cualquier contexto, y habría que evitarlas sin importar la edad", apuntó.

Pero, además, es importante tener en cuenta que los tiempos han cambiado y el acceso a la información hoy en día no es el mismo que hace 10 o 20 años. Antes, una humillación similar podía ser, por ejemplo, el caso de la madre que mostraba el álbum de fotos de bebé a los amigos de su hijo. Según Balaguer, este tipo de exposición no es comparable porque "la audiencia es infinitamente superior y cualquiera puede tener acceso en un futuro".

Cuestión de límites

Entonces, ¿cuál es el límite? ¿Qué se puede compartir y qué no para cuidar la privacidad e identidad de los niños? Balaguer considera que hay un límite claro: "Que siempre sean situaciones agradables, que sumen y que no sean (o puedan ser) objeto de humillación o violencia", aseguró.

Sicalo agregó que el cuidado no solo va en qué compartir sino también a quién. La ventaja de redes como Facebook es que permiten seleccionar el público de la publicación. En ese sentido, la psicóloga recomienda no usar las redes de forma indiscriminada como forma de exposición sin límites, sino con el fin de compartir momentos con familiares y amigos.

"Sin embargo, los padres deben saber transmitir a sus hijos que todo lo subido en las redes puede llegar a hacerse público. Si hay un material o contenido que desea mantenerse en un terreno privado, entonces es incompatible con las redes", aseguró la psicóloga.

Dada la magnitud de la audiencia, hoy en día los padres deben formularse nuevas preguntas antes de compartir este tipo de contenidos: ¿a mi hijo le gustaría ver esta foto dentro de 5 o 10 años? ¿Otra persona podría utilizar esta foto para humillarlo? "Si la respuesta es 'no', o 'no sé', mejor no subir la foto", dijo Balaguer.

De hecho, se han registrado casos de adultos que han perdido la tutela de los pequeños por subir videos donde se los ve siendo crueles con sus hijos. Un caso sonado fue el de Mike y Heather Martin, quienes vivían con sus cinco hijos en el estado de Maryland (EEUU), que perdieron la custodia de dos de los menores tras ser acusados de maltrato infantil. La pareja había colgado varios videos en los que aparecen los niños en situaciones humillantes.

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Igualmente, según el especialista, "hay una cuestión de intencionalidad que escapa al criterio". Si bien una foto puede ser una excusa, no lo va a definir. "Depende del chico y de su forma de socializar", explicó.

Un mismo tipo de fotografía podría generar efectos muy diferentes según el perfil del niño. En un caso, ser objeto de burla y violencia y en otro no tener mayor trascendencia.

Es decir, esta clase de contenidos podría acentuar una situación de bullying preexistente, pero difícilmente originarla.

Sicalo, por su parte, aseguró que el manejo de las redes sociales y los cuidados que ello conlleva es algo que se debe educar desde muy pequeños. "Los menores van incorporando la forma de sus modelos significativos en el manejo de redes. Por eso es importante, desde la etapa preescolar, ayudarlos a diferenciar lo que publicamos de lo que es privado e íntimo", relató.

"Es mala idea esperar a la adolescencia para empezar a educar sobre este tema. Un preescolar ya ve, vive e incorpora cuánto tiempo sus padres pasan en las redes, si suben fotos o se fijan en los likes. No esperemos madurez y conducta cautelosa si no fuimos modelos coherentes", sentenció.
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