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Decenas de personas fruncen el ceño al mismo tiempo. Suspiran, con hastío, esperando a que alguien les diga cuánto tiempo más tienen que esperar sus aviones, qué les sucede. Con sus maletas y sus carritos, arman una fila serpenteante de disconformidad. Algunos esperan desde hace 40 minutos, algunos desde hace más de dos horas, pero ninguno duda al quejarse del servicio y de la desinformación. “Puedo ir en bicicleta que llego más rápido a San Pablo”, decía uno de los pasajeros que esperaba para abordar en el Aeropuerto de Carrasco.

En la tarde de ayer volvieron a registrarse fallas en el sistema de comunicación del control aéreo. Hasta la noche, los especialistas no habían logrado encontrar las razones. “Siguen trabajando los técnicos con ANTEL. No nos han entregado ningún informe oficial, pero están cerca de encontrar las causas” dijo sobre las 21 horas a El Observador el director de Tránsito Aéreo de la Dirección Nacional de Aviación Civil e Infraestructura Aeronáutica (Dinacia), Luis Otheguy. Trabajan con ANTEL porque como los inconvenientes se registraron en la transmisión, se investiga si pudo deberse a algún problema en la telefónica.

Sobre las 15 horas de ayer se dio una nueva falla en la frecuencia de comunicación con los aviones, según dijo a El Observador el presidente del sindicato de controladores aéreos, Enrique Moreni. Desde entonces se registraron “microcortes” en las notificaciones a las aeronaves, que implicaron que las instrucciones debieran ser reiteradas porque no llegaban a destino, explicó. Por esa razón se dio la orden de que ingresara una aeronave cada 15 minutos, y no cada diez como es habitual, y por puntos de ingreso alternativos, para evitar choques.

El espacio aéreo uruguayo estuvo sin control durante tres horas el domingo, y hasta ayer no se habían podido superar los inconvenientes en el funcionamiento general del monitoreo del tráfico de aviones. Desde las 19 y hasta las 22 horas del domingo 14 vuelos de Pluna fueron cancelados y uno de Sol Líneas Aéreas tuvo tres horas de demora. A esto se sumó que una de las frecuencias radiales que utilizan los operadores para comunicarse con las aeronaves está fuera de servicio. También desde hace 10 días no funciona el radar que opera en Durazno y controla el tráfico en Salto, Rivera y Artigas.

Otras causas
Las razones de las demoras en los vuelos no siempre son conocidas. No se trata únicamente del movimiento que registra el Aeropuerto de Carrasco, ni de la coordinación de la Torre de Control, sino que existen elementos que exceden la voluntad de los funcionarios aereonáuticos. A algunos kilómetros de los pasajeros molestos y cansados se erige una torre desde la cual se controla más de lo que ve el ojo. En ese edificio, dos salas se encargan de todo. Algunos se dedican al “control de ruta” de todo el país y al “control de aproximación” en los aeropuertos de Laguna del Sauce y Carrasco.

En una pantalla negra está delineado el perímetro de Uruguay, atravesado por múltiples líneas blancas que representan los trayectos de las aereonaves. Otra se concentra en Canelones y Maldonado y sus respectivos aeropuertos.

Frente a las pantallas, dos pares de controladores interpretan números, señales y líneas con máxima concentración. En la sala se habla español e inglés, en un lenguaje codificado difícil de entender para quien no comparta esa misma jerga específica. Uno de los controladores, Alejandro Rodríguez, indicó que allí se monitorea una amplia diversidad de aeronaves. “Tenemos aviación comercial, avionetas, deportivos, carteleros, paracaidistas. Controlamos aviones de entrenamiento, pilotos alumnos y helicópteros”, enumeró.

En el piso más alto se erige la torre de control, una circunferencia vidriada desde la cual se ve en su totalidad los despegues, aterrizajes y rodajes por pista. Se permite el pasaje de un avión cada diez minutos por punto de entrada en el país para mantener los parámetros de seguridad necesarios. Eso genera una demora natural inevitable. Sin embargo, existen otros elementos que contribuyen, como la saturación del Aeropuerto Aeroparque de Buenos Aires, cuyos estacionamientos, ante el flujo de viajes de la temporada estival, permanecen repletos. “No es un problema de controladores aéreos”, sostuvo Otheguy. “Si pongo el doble de controladores y el mejor equipo de comunicaciones las demoras serían las mismas porque falta infraestructura”, dijo.


13 Millones de dólares alcanza la recaudación por concepto de cargos por sobrevuelo en Uruguay, según indicó a El Observador Mario Amestoy, Gerente General de la Cámara Aeronáutica del Uruguay

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