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Muchos recordarán la expresión de culpa mezclada con picardía con la que Guillermo Francella enfrentaba las desventuras de su triángulo amoroso en la telenovela Naranja y media, al son de su latiguillo: “Lo que me mata es el amor”. Quince años después Telefe estrena Mi amor, mi amor, un remake de la exitosa serie que emitió en 1997, con muchas similitudes, pero también diferencias.

Esto es evidente a primera vista en la elección de los actores (Juan Gil Navarro, Jazmín Stuart y Brenda Gandini), más cercanos al prototipo de jóvenes cool porteños que al costumbrismo de los personajes de la versión original, coprotagonizada por Verónica Vieyra y Millie Stegman. Otra gran diferencia es la elección del genéro de la comedia romántica en lugar de la primacía del tono humorístico cimentado en los excesos tragicómicos de Francella.

La serie, que comenzará a emitirse hoy en las pantallas argentinas y que canal 4 estima que estrenará en enero en Uruguay, está producida por la productora El Árbol (de Pablo Echarri y Martín Seefeld), Endemol y Telefe.

No es, sin embargo, el único de los remakes que se prepara en la vecina orilla de las exitosas series de la década de 1990. En la actualidad se está desarrollando el proyecto de Lo dijo papá, una tira en la que Gustavo Bermúdez se pondrá en la piel de Arturo Puig en Grande, pá!, y otra de La banda del Golden Rocket (ver recuadro).

Amor a dos bandas

Años antes de que la historia de un amor múltiple llegara a la televisión con la serie de HBO Big Love, acerca de una familia mormona que practica la poligamia, la ficción argentina había dado uno de los finales más controversiales de las telenovelas del país vecino cuando Juan, el personaje de Francella en Naranja y media, se quedó con las dos mujeres.

Juan es un canillita y bombero voluntario, emotivo y bonachón, quien ama a su mujer (Stegman), una ambiciosa periodista de televisión que no logra quedar embarazada, algo que él añora. Un día, de casualidad, conoce a una dulce maestra de jardinera (Vieyra) y también se enamora de ella. De forma similar, en Mi amor, mi amor Juan, el personaje de Gil Navarro, ama a su novia (Stuart), una joven centrada en su trabajo, pero conoce a Valeria (Gandini), quien solo sueña con tener un hijo.

Ambas tiras plantean el dilema de si es posible amar a dos personas al mismo tiempo. Habrá que esperar para ver si la versión new age del triángulo amoroso es apto para otro final de antología.
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