Ni los daños de la inundación deja a los brasileños sin ver el Mundial
Los obreros dejaron las tareas de limpieza en zonas devastadas para seguir al scratch
Los vecinos de las áreas devastadas por las lluvias en el noreste de Brasil, que causaron al menos 51 muertes el pasado fin de semana, dejaron los trabajos de lado de limpieza y desescombro para ver el partido de la selección en el Mundial este viernes.
En pueblos del estado de Alagoas, como União dos Palmares o Murici, donde el caudal de los ríos vecinos llegó al techo de las casas el pasado sábado, era impresionante el gran número de camisetas amarillas que se podía ver paseando por las calles embarradas este viernes antes del comienzo de Brasil-Portugal.
La mayoría de los desalojados, que en toda la región suman cerca de 200 mil personas, se vistieron con la verdeamarela y se reunieron para ver el partido en los pabellones o gimnasios en los que se han improvisado abrigos públicos.
A diferencia de las grandes ciudades del país, no había grandes pantallas instaladas, sino pequeños televisores que algunos habitantes pudieron salvar de la riada. Tan solo se quedaron sin ver el partido en algunas localidades en las que, cinco días después de la tragedia, todavía no hay suministro de electricidad, como es el caso del municipio de Branquinha.
Este pueblo de 12 mil habitantes fue uno de los más dañados, hasta el extremo de que la alcaldía está barajando mudar todo el asentamiento de lugar.
El partido sin goles y casi sin oportunidades concedió pocas alegrías a estas personas, muchas de las cuales acaban de lamentar la pérdida de sus casas y enseres.
La situación de los estados de Alagoas y Pernambuco, que se encuentran en la región más pobre de Brasil, es tan preocupante que el presidente Luiz Inácio Lula da Silva decidió este viernes cancelar su viaje a Canadá, donde acudiría a la Cumbre del G-20.
(EFE)