Ser enano en la industria del entretenimiento es, en esencia, un calvario. Desde los lejanos bufones reales de las cortes europeas hasta la humillación pública a la que son sometidos en programas de televisión como los de Marcelo Tinelli o Susana Giménez, los artistas enanos son reconocidos básicamente por su condición de enanos y no así por su posible talento o histrionismo.
No son enanos
Dos actores han logrado evitar que el mundo del espectáculo los encasille por su estatura y triunfan en programas donde su personalidad es lo que los hace únicos