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Ser enano en la industria del entretenimiento es, en esencia, un calvario. Desde los lejanos bufones reales de las cortes europeas hasta la humillación pública a la que son sometidos en programas de televisión como los de Marcelo Tinelli o Susana Giménez, los artistas enanos son reconocidos básicamente por su condición de enanos y no así por su posible talento o histrionismo.

Sin embargo, el actor Peter Dinklage y el manager y conductor de televisión Shorty Rossi, lograron separarse de los prejuicios y encasillamientos para transformarse en dos de las figuras públicas más importantes del momento y con mucho para decir. Nacidos ambos en 1969, sus vidas han tenido ribetes opuestos, pero su popularidad actual es igual de imparable.

El de Game of Thrones
Peter Dinklage es oriundo de Morristown, New Jersey, y se dedica profesionalmente a la actuación desde 1995, en un rol que ya prefiguraría lo que es su carrera. En Living in Oblivion, Dinklage interpretaba a un actor enano cansado de ser encasillado en papeles vinculados a su altura, como si semejante circunstancia limitara todas las posibles variaciones de una vida. Este debut recibió el apoyo de crítica y público.

Así, dio vida a distintos personajes donde su condición de enano importaba poco y nada. En Elf, junto a Will Ferrell, interpreta a un pretencioso autor de literatura infantil, por ejemplo. En la serie de ciencia ficción Threshold (de brevísima vida, lamentablemente) representa a un genial matemático, mientras que en la alucinante comedia Muerte en un funeral, tanto en su versión británica como americana, es el sorpresivo amante gay del fallecido.

Dos papeles, sin embargo, componen su éxito definitivo. En 2003 protagoniza junto a Patricia Clarkson y Bobby Cannavale, The Station Agent, un profundo drama donde interpreta a un guardia de una estación ferroviaría, abstraído, tímido, con un profundo amor por su trabajo. Este papel lo consagraría y le otorgaría diversas nominaciones.

Este éxito entre la crítica y el cinéfilo hasta palidece ante su papel de Tyrion Lannister en la fabulosa serie Game of Thrones. Allí, es por lejos el más popular, compitiendo en un elenco de decenas de personajes a cual más atractivo y con actores por demás efectivos en sus roles. Y aun así, se roba la serie capítulo a capítulo. Un personaje interesantísimo de la pluma del escritor George Martin, pero al que Dinklage otorga una imponente carnadura, una personalidad avasallante y una contundencia actoral increíble. No en vano, es el único miembro del elenco de esta serie que está nominado a los próximos premios Emmys.

El jefe de los pitbulls
Luigi Francis Rossi, más conocido como “Shorty”, nació en Los Ángeles, en el seno de una familia acomodada. Su complicada adolescencia, marcada por el complejo de su enanismo y las burlas recibidas, deriva en la decisión de unirse a una pandilla de la ciudad. El resultado es terrible: Shorty es acusado de intento de homicidio y condenado a la prisión de Folson, donde permanece recluido 10 años, 10 meses y 10 días.

Al salir, Shorty es un hombre completamente cambiado. Participa como actor en algunas películas como The Grinch con Jim Carrey. Pero, es en el año 2000 cuando funda Shortywood Productions, una agencia especializada en actores enanos, que para 2010 cuenta con más de 1.500 asociados.

Después de 10 años en el medio, Shorty estrena El jefe y sus pitbulls, un programa en Animal Planet, donde cubre las experiencias de su hogar de rescate para esta raza de perros. “Los enanos y los pitbulls somos muy parecidos”, asegura Rossi en el primer episodio de este reality. Y explica: “En ambos casos se nos encasilla apenas vernos. Es mi tarea en El jefe y sus pitbulls demostrar que eso es un error”.

No obstante, los problemas de Shorty con la ley no han terminado, aunque sí las razones: este año fue acusado de allanamiento de morada cuando entró a una casa particular para rescatar tres perros pitbulls que vivían en pésimas condiciones. De criminal irredento a un Robin Hood de perros.
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