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Nora Ephron fue uno de los últimos grandes exponentes de la comedia romántica, un subgénero de Hollywood que con su muerte deja su cetro vacante.

La noticia se confirmó en la noche del martes, cuando versiones de sus agentes informaron que se encontraba internada y en estado grave, y pocas horas después se confirmó su muerte. Tenía 71 años.

Ephron nació en Nueva York en 1941, en el seno de una familia judía de guionistas vinculados al ambiente del espectáculo. Durante la década del ‘60 trabajó como periodista, primero del New York Post y luego en revistas donde campeaba el llamado “nuevo periodismo”, como New York (suplemento de fin de semana del Post), y de Esquire y el Magazine del diario New York Times.

A mediados de la década del ‘70 Ephron se casó con el periodista Carl Bernstein (ver recuadro) y durante muchos años declaró conocer la identidad de la fuente secreta Garganta profunda, el colaborador de la Casa Blanca, Mark Felt.

Entró en el mundo del cine en 1983, cuando escribió junto a Alice Arlen guión de Silkwood, una historia basada en una anécdota real sobre la muerte de una mujer en un pozo petrolero en Oklahoma. El papel protagónico lo tuvo Meryl Streep, actriz con la que siguió colaborando durante el resto de su carrera.

Ese debut no pudo ser mejor: la película fue un éxito de taquilla y además le significó una candidatura al Óscar, que no ganó.

Pero su gran éxito no llegó hasta seis años después, con el guión Cuando Harry conoció a Sally, protagonizada por una pareja que quedó estampada en esos papeles: Billy Cristal y Meg Ryan, actriz que —como Streeps— sería una de sus fetiches durante toda su carrera.

Ephron encontró en el director Rob Reiner el cómplice ideal para plasmar su idea en la pantalla. La película se transformó en un clásico instantáneo y le valió otra nominación al Óscar.

A partir de películas como Sintonía de amor (Sleepless in Seattle), con Tom Hanks y Meg Ryan, Micheal, protagonizada por John Travolta, y sobre todo Tienes un e-mail, donde la dupla Hanks-Ryan vuelve a escena con una carga de melancolía importante pero sin perder el pulso gracioso.

Con estos títulos, a los que se suma Embrujada (con Nicole Kidman y Will Ferrell) hicieron de Ephron una referencia entre las comedias románticas que -desde una perspectiva claramente femenina- demostraron inteligencia, humor, guiños divertidos y extraños momentos de intensidad dramática para el género.

La muerte encontró a Nora Ephron en pleno trabajo. Entre sus proyectos para el futuros figuraban una película biográfica sobre la cantante Peggy Lee y otra cinta llamada Lost in Austen.

En los últimos años, la cineasta había conseguido un gran éxito con su novela sobre la vejez, titulada I Feel Bad About My Neck (“No me siento bien del cuello”).

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