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Los sufrimientos de los accionistas no tienen fin.

Tradicionalmente los bancos han pagado cuantiosos dividendos. En los años previos al inicio de la crisis de las hipotecas “subprime”, o de alto riesgo, los pagos de Bank of America Corp., por ejemplo, eran de entre el 3 y el 4 por ciento del precio accionario de la compañía e iban en constante aumento.

Ahora el presidente electo de Estados Unidos Barack Obama planea suprimir incluso ese atractivo, informó al Congreso esta semana Lawrence Summers, que encabezará el Consejo Económico Nacional del nuevo Gobierno.

Razonablemente, Obama ordenará al Departamento del Tesoro limitar a las “cantidades mínimas” los dividendos pagados por los bancos comerciales y de inversión que reciban “ayuda excepcional” del Gobierno.

Aunque los inversores ya sabían que los actuales rendimientos se dispararon por la caída en el precio de las acciones, y que las pérdidas masivas de los bancos harían a algunos pagos insostenibles, muchos quizá apostaron a que bancos relativamente más fuertes seguirían manteniendo buenos dividendos.

Los rendimientos son del 13 por ciento en Bank of America y del 14 por ciento en Citigroup Inc., incluso después de que ambas instituciones redujeron sus pagos. Las acciones de JPMorgan Chase & Co. pagan un dividendo del 5,9 por ciento y las de Morgan del 6,3 por ciento. Ambas empresas han mantenido sus pagos estables.

Los dividendos pagados por los bancos podrían depender de la interpretación de extraordinariamente “excepcional” y de cuán diminutos resulten ser “los mínimos” posibles.

Juego de números

¿Son más excepcionales los US$45.000 millones en fondos de rescate de Estados Unidos asignados a Citigroup que los US$25.000 millones destinados a Wells Fargo & Co., que permitieron a esta última institución mantener su dividendo en el 5,9 por ciento? ¿Será limitado Morgan Stanley, receptor de tan solo US$10.000 millones? Parece probable que los dividendos de todos los principales bancos que recibieron dinero de rescate de Washington serán restringidos.

Goldman Sachs Group Inc. podría pensar que su dividendo del 2,5 por ciento califica como mínimo. Es menos que el rendimiento promedio del 8,3 por ciento de las 29 acciones que conforman el índice de empresas financieras diversificadas del Standard & Poor’s 500, y que el 3,4 por ciento de las acciones del índice Standard & Poor’s 500 general. Aun así, bajo el mandato de Obama, el Departamento del Tesoro podría decir que la compañía, que ahora es un banco comercial, debería usar más de los US$830 millones que paga en dividendos anuales para apuntalar su capital.

El Gobierno quizá quiera que otros bancos conserven más capital también, considerando la mala perspectiva de beneficios del sector. Los dividendos anuales de JPMorgan Chase cuestan actualmente US$5.700 millones. Los de Wells Fargo, igual.

El Departamento del Tesoro de Obama quizá quiera asegurarse de que los bancos tienen suficiente dinero para pagar los dividendos que deben a los contribuyentes de Estados Unidos. Las acciones preferentes en instituciones financieras que el Gobierno compró en el rescate pagan dividendos del 5 por ciento en los cinco primeros años, y del 9 por ciento después de ese lapso.

No hay de qué preocuparse

Aunque perder dividendos dolerá, el nuevo Gobierno podría estar haciendo un favor a los bancos. Los dividendos son la última cosa por la que deberían preocuparse dado el estado de sus finanzas.

Según el último cálculo, los bancos comerciales y de inversión de todo el mundo habían provisionado US$736.000 millones en pérdidas hipotecarias. El presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, Ben Bernanke, y el vicepresidente de la Fed, Donald Kohn, dijeron esta semana que deudas ilíquidas que los bancos siguen teniendo enturbian el valor verdadero de las acciones de las empresas. Recomendaron más ayuda del Gobierno, quizá comprar u ofrecer garantías sobre los préstamos incobrables.

Pese a la ayuda que ya ha recibido, Citigroup está reuniendo capital desesperadamente. Fusionó su negocio de intermediación Smith Barney con el de Morgan Stanley, con lo que consiguió US$2.700 millones y se embolsó US$5.800 millones netos con la transacción. El banco está poniendo en venta otros activos, como el negocio de préstamos al consumo CitiFinancial, según personas familiarizadas con su estrategia.

Summers también dijo al Congreso que Obama establecería restricciones a la paga ejecutiva de los bancos, así como a las recompras de acciones y a las compras de empresas financieramente fuertes. Amén. Quizá esto sea lo que se requiere para que los bancos vuelvan a pagar dividendos decentes en el futuro.

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