Obdulio Varela y el hombre que ayudó a reconstruir Japón
En el libro Tuya, jefe se rescata el liderazgo de dos hombres distintos que compartieron época
En julio de 1950, Obdulio Varela fue protagonista de una de las hazañas más recordadas del deporte uruguayo. El 16 de ese mes, el equipo que capitaneaba venció al locatario Brasil en Maracaná, y Uruguay se consagró campeón mundial de fútbol por segunda -y última- vez en su historia.
Ese mismo año, y al otro lado del mundo, el estadístico estadounidense William Edwards Deming viajó a Japón, país que estaba en plena reconstrucción luego de que, cinco años antes, dos bombas atómicas lo dejaran reducido a escombros. La participación de Deming fue de suma importancia para que la nación del sol naciente volviera a ponerse en pie.
Entre otros, el experto brindó conferencias para algunos altos ejecutivos nipones, a quienes machacó que mejorar la calidad reduciría los gastos, al tiempo que aumentaría la productividad y la proporción de mercado que ostentaban sus compañías.
Varela y Deming nunca se conocieron. Lo más probable es que siquiera hayan sabido de sus mutuas existencias, pero hoy un libro los une. ¿El común denominador? Compartieron una época y ambos desarrollaron un liderazgo que tuvo sus elementos similares, de acuerdo a los autores del libro Tuya, jefe. Liderazgo entre Obdulio y Deming, de Herman Kurz y Valeria Willeband.
“Encontramos que lo que los une es un estilo de liderazgo capaz de transformar sus entornos y las sociedades en las que vivieron”, comentó Kurz en charla con Café & Negocios.
Además, agregó, en su investigación descubrió que Varela en varias ocasiones había manifestado “admiración” por el pueblo japonés. Ese fue otro elemento que lo animó a fusionar sus historias.
La intención detrás de este libro es rescatar las dos figuras. En el caso de Varela, si bien es ampliamente conocido, lo que interesa es remarcar que el éxito alcanzado en la final de 1950 no fue “un momento de inspiración sino un proceso de toda su vida”, dijo Kurz.
El autor -consultor especializado en el desarrollo de personas y organizaciones- indicó que los antecedentes de este libro se remontan a su interés por encontrar liderazgos nacionales, y qué hacemos con ellos y cómo los recordamos. De este ejercicio de reflexión surgió el nombre de Obdulio Varela. “La mayoría de las personas lo recuerdan como transformando algo imposible en posible”, apuntó.
Kurz comenzó a investigar cómo era el capitán como líder, y encontró puntos en común entre éste y Deming.
“Son bien distintos entre sí, y sin embargo Obdulio parece que hubiera hecho lo que el doctor Deming puso en sus estudios”, señaló.
El autor destacó que ambos, futbolista y estadístico, lograron influir enormemente en sus ámbitos, y trascenderlos a través de liderazgos basados en “principios comunes”.
Entre las similitudes entre los personajes, Kurz indicó sus infancias pobres y la humildad que los caracterizaba.
“Siempre estuvieron dispuestos a aprender y nunca se marearon con los éxitos”, expresó en relación a los dos hombres, de quienes también destacó su capacidad para superar las dificultades. “Ahí muchas veces se ve la diferencia entre aquellos a los que las dificultades logran detener y otros que las transforman en oportunidades”, dijo.
No es innato
De acuerdo a Kurz, su investigación derriba el mito de que la condición de líder es innata. Por el contrario, sostiene que es una construcción a partir de una elección personal. “El líder es un autodidacta, y prueba está que no hay diplomas de liderazgo”, dijo.
Para el autor, el hecho de que Deming fuera un hombre intensamente formado académicamente, a diferencia de Obdulio Varela, es la prueba cabal de que el liderazgo es una elección.
“Hoy los intangibles tienen cada vez más peso en las organizaciones, y dentro de ellos están los liderazgos”, manifestó Kurz. Un buen líder, añadió, es quien logra equipos unidos, buenos ambientes de trabajo, sentimiento de pertenencia y orgullo de participar.
“Todos esos resultados, que son intangibles, difíciles de medir en números, están haciendo las diferencias en las compañías de categoría mundial”, sostuvo el experto.
Un buen liderazgo, en síntesis, repercute en un buen desempeño de una empresa. “Y sobre todo en la sustentabilidad de la organización”, precisó Kurz.