Once países acordaron agilizar el comercio regional para abaratar la canasta básica alimentaria
La iniciativa apunta a combatir la crisis alimentaria. Estará a cargo de un grupo técnico que analizará medidas concretas para remover obstáculos y armonizar las regulaciones vigentes
La inflación que erosiona los salarios de la población de menores recursos y pone presión al precio de los alimentos quedó en el centro de la atención de los presidentes y jefes de Estado que se reunieron en la última cumbre iberoamericana, que se desarrolló el 24 y 25 de marzo pasados en Santo Domingo.
En ese contexto, los líderes de 11 países latinoamericanos decidieron impulsar el comercio de alimentos en la región con el objetivo de abaratar los costos de los bienes esenciales que integran la canasta básica alimentaria de los sectores populares, los más castigados por el peso que tienen los alimentos en los gastos de los hogares.
La iniciativa lanzada con la intención de morigerar la crisis alimentaria que se registra en diversas zonas de América Latina y el Caribe, fue retomada en el marco de un encuentro virtual convocado por el presidente de México, Andrés López Obrador, para “encontrar soluciones conjuntas frente a las presiones de precios y la carestía presentes, así como para fortalecer la integración y el comercio regional".
La iniciativa nació por decisión de López Obrador, quien invitó primero al presidente argentino Alberto Fernández y al mandatario de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva. "Podemos hacer intercambios en lo económico, en lo comercial, si nos ponemos de acuerdo y quitamos obstáculos, aranceles, medidas sanitarias y cada país tiene algo que ofrecer, todo con el propósito de que puedan llegar alimentos, productos básicos a mejor precio", dijo López Obrador en su intervención.
Al igual que hicieron en reuniones previas, los representantes de los 11 países destacaron mediante un comunicado conjunto "la necesidad de contar con un sistema financiero internacional más justo, democrático, inclusivo y solidario".
Según los participantes, la insistencia sobre este punto apunta a mejorar las condiciones para que los países de la región puedan "acceder a los recursos financieros necesarios y mejorar la situación de endeudamiento externo a fin de impulsar la recuperación económica y garantizar la seguridad alimentaria y nutricional", señala el comunicado.
Ya en Santo Domingo, en una declaración final de 49 puntos, los países latinoamericanos, junto a Andorra, España y Portugal, anticiparon que avanzarán en procura de abaratar los costos de productos de la canasta básica y bienes intermedios, como así también "en la definición de facilidades comerciales, medidas logísticas, financieras y de otra índole".
Las definiciones, ratificadas ahora durante la cumbre virtual, estarán a cargo de un grupo de trabajo técnico integrado por representantes de los gobiernos de cada país, ámbito en donde se determinarán las medidas de cooperación regional.
Según lo acordado, el grupo tendrá la facultad de establecer un plan de acción para implementar "en un plazo razonable" medidas de facilitación del comercio de alimentos, pero también de los insumos que puedan contribuir a la seguridad alimentaria y nutricional, incluyendo "la transferencia de tecnología y cooperación en la creación de capacidades".
Los técnicos deberán analizar también las acciones concretas para lograr un acceso más ágil a los productos mediante mejores condiciones logísticas, priorizando "cuando sea posible" un marco para “remover obstáculos” y "armonizar" las regulaciones y certificaciones. Al mismo tiempo los once líderes se comprometieron a continuar los trabajos en el marco del compromiso establecido en la VII Cumbre de la Celac, celebrada el 24 de enero de 2023.
Los mandatarios, sin embargo, aseguraron ser "conscientes" de los acuerdos y "la situación particular" de cada uno de los países. También destacaron que la iniciativa deberá superar un contexto internacional que coincidieron en calificar como “adverso" debido a los "conflictos militares extrarregionales, la lenta recuperación tras la pandemia, la abultada deuda externa y el impacto negativo de fenómenos climáticos en las cosechas”.
El 28 de marzo, el canciller mexicano, Marcelo Ebrard, coordinó la reunión ministerial preparatoria que encontró continuidad en la cumbre virtual realizada por los jefes de Estado bajo el título "Alianza de Países de América Latina y el Caribe contra la Inflación".
De la cumbre participaron el primer ministro de Belice, Juan Antonnio Briceño, y los presidentes de Bolivia, Luis Arce; de Chile, Gabriel Boric; de Cuba, Miguel Diaz-Canel; y de Honduras, Xiomara Castro; además del excanciller Celso Amorin, y principal consejero de Lula da Silva en política exterior.
En tanto, por Venezuela participó la vicepresidenta Delcy Rodriguez; y por Colombia, el ministro de Comercio, Industria y Turismo, Germán Umaña Mendoza. A su vez, San Vicente y las Granadinas fueron de la partida en calidad de la presidencia pro témpore conjunta de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac).
La iniciativa, según quedó confirmado, tendrá la asistencia técnica del Banco de Desarrollo de América Latina (CAF), que ya había adelantado a mediados de marzo que brindaría apoyo mediante el aporte herramientas analíticas y otros insumos relevantes.
Por lo pronto, la reunión virtual de los 11 presidentes y jefes de Estado se concretó en la misma semana en que el Banco Mundial (BM) señaló que la inflación es el desafío "más urgente" que tiene por delante la región, al tiempo que afirmó que cualquier acción para compartir información a la hora de combatir la suba de precios es siempre "positiva".
El comunicado emitido luego del encuentro precisa que líderes de la región que adhirieren a la iniciativa mantendrán un encuentro presencial para cerrar el acuerdo, en momentos en que, si bien faltan los datos de marzo, la inflación se mantiene muy por encima de un nivel razonable, aunque la mayoría de países registran una desaceleración.
Si bien las proyecciones indican que la inflación a nivel regional disminuirá a un promedio del orden del 5% en 2023, luego de alcanzar un 7,9% en 2022, las tasas siguen siendo muy altas en muchos países, como en Chile y Colombia, con niveles por encima del 10%, o en Honduras y México, con tasas del 9% y el 6%, respectivamente.