El espaldarazo del Fondo Monetario Internacional (FMI) al gobierno del presidente Mauricio Macri es una firme expresión de confianza de las principales potencias económicas del mundo que, además de calmar las actuales angustias financieras de Argentina, alentará la inversión productiva externa que ese país necesita con urgencia. En vez de los US$ 30 mil millones que se manejaron inicialmente, el FMI acordó un préstamo standby de US$ 50 mil millones, a ser utilizado gradualmente a lo largo de tres años.