Desgastada, decepcionada, fracturada, derrotada y sin un rumbo claro: así se encuentra hoy la oposición venezolana, nucleada en la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), tras las elecciones de gobernadores del pasado domingo, en que perdió feo con el oficialismo chavista.
Más allá de las denuncias de fraude –la oposición continuaba sin reconocer este lunes los resultados, con el chavismo ganador en 17 de los 23 estados del país–, los principales dirigentes de la MUD parecen haber perdido la capacidad de movilización de otrora.
Pero además, tampoco consiguieron articular un discurso convincente como para arengar a sus partidarios sobre la conveniencia de ir a votar.
Más allá de que lo hizo alrededor de 60% de los habilitados en un padrón electoral formado por unos 18 millones de ciudadanos, las fracturas internas desnudaron una división que no hizo sino favorecer al régimen del presidente Nicolás Maduro.
Es que algunos dirigentes prefirieron no presentarse, lo que en algunos círculos fue interpretado como servir en bandeja la elección al partido de gobierno. Otros sí lo hicieron pero sin el poder de convocatoria suficiente.
Por si algo faltara, la oposición consintió participar de los comicios aún sabiendo de antemano que no habría observadores internacionales que garantizaran un juicio imparcial y ecuánime sobre el pronunciamiento popular.
Si a eso se suma el desgano de muchos partidarios de la oposición, desestimulados tras su participación en marchas y protestas opositoras –que entre abril y julio provocaron más de 200 muertos– cuyo propósito era sacar a Maduro del poder, el panorama no podía resultar más desalentador.
"La oposición se comporta como perdedora y lo es", reflexionó el analista político, Nicmer Evans.
No obstante realizó una evaluación diferente de la que hacen los dirigentes opositores, pues si bien perdió los tres estados en los que gobernaba (el influyente Mirada, bastión antichavista, además de Amazonas y Lara), ganó en cinco (Anzoátegui, Táchira, Zulia, Mérida y Nueva Esparta), lo que implica un crecimiento, quizás leve y diferente al esperado, pero crecimiento al fin.
Este y otros analistas consideraron que la oposición cometió un error estratégico, sustentado en el propio desgaste del gobierno y en las presiones que soporta de la comunidad institucional respecto al quiebre institucional que instauró en el país y a cómo fuerron vulnerados los principios democráticos.
¿Cuál fue entonces ese error?
Pensar que la oposición podía tener un resultado arrasador. "Se dejaron llevar por las proyecciones de unos centros de investigación y la realidad es más compleja", comentó Evans.
La pérdida del estado de Miranda se transformó en una herida demasiado profunda para la oposición y sus seguidores. Los principales líderes opositores que participaron en la contienda fueron literalmente barridos, entre ellos, Ismael García (Aragua), Henri Falcón (Lara) y Carlos Ocariz (Miranda).
Es que de una forma u otra, los líderes opositores están hoy en extinción en la escena política venezolana, ya sea por estar presos, perseguidos, o fuera de la jugada ante estos resultados electorales.
Más allá de las maniobras del gobierno –como por ejemplo, el cambio a último momento de más de doscientos circuitos de votación y las denuncias de intimidación a numerosos votantes sobre la eventual pérdida de beneficios sociales–, la oposición se confió demasiado y lo pagó caro.
Chavismo fortalecido
En contrapartida, el oficialista Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) siente que salió fortalecido en una Venezuela que sigue siendo "roja-rojita" (como decía el extinto expresidente Hugo Chávez). Y los resultados, más allá de las presunciones de irregularidades, parecen haberle dado la razón.
En ese marco, y pese a que la situación económica y social está cada vez peor, ya que sigue habiendo escasez de alimentos y medicamentos –y el gobierno está cada vez más asfixiado financieramente no solo por las sanciones aplicadas por Estados Unidos y la caída en el precio del petróleo– el núcleo duro del chavismo se mantiene firme.
Ahora bien, con una mirada puesta en el futuro cercano cabe preguntarse qué puede pasar en el país.
Más allá de que la apretura económica continuará para la población y la asfixia internacional también, Venezuela no quedará del todo aislada.
Al menos, eso es lo que opinó el internacionalista y profesor universitario, Félix Gerardo Arellano.
"Estas elecciones le vinieron muy bien a China y Rusia, países con los que el gobierno tiene negocios", dijo a El Observador.
En este momento, más allá de las sospechas, las dudas y las suspicacias sobre la legalidad del resultado y, por ejemplo, la actuación del Tribunal Supremo de Justicia y el Consejo Nacional Electoral –funcionales al gobierno– el presidente Maduro se siente más firme que nunca.
Mientras en el horizonte aparecen las elecciones presidenciales, aunque sin fecha prevista, la oposición deberá barajar y empezar de nuevo.
La impotencia de los votantes anti Maduro
Los venezolanos que apoyan a los partidos de oposición acusaron el impacto de los resultados obtenidos este domingo en las elecciones para gobernadores en todo el país.
Si bien situaciones similares ya habían ocurrido en el pasado, los militantes no terminan de entender cómo la oposición perdió tanto pie en todo este proceso y no ocultan su impotencia, pues muchos de ellos todavía siguen pensando que son mayoría en el país.
En las calles es fácil advertir frustración y molestias, incluso con la propia oposición por "haberse dejado ganar", según dicen.
No obstante, la Mesa de la Unidad Democrática convocó a nuevas marchas de protesta contra el régimen del presidente Nicolás Maduro en estos días.
"Es lógico que la respuesta a esa convocatoria sea baja", dijo el analista político, Nicmer Evans.
Aunque los dirigentes siguen manejando en público la consigna de que la movilización debe continuar para sacar del poder al chavismo, los militantes parecen estar cada día más desanimados y sin el ímpetu que había mostrado hace tan solo algunos meses, más allá de la tregua tácita establecida en los últimos tiempos para preparar estas elecciones.
Diecisiete estados
Sobre un total de 23, son los que ganó el chavismo, de acuerdo a los resultados oficiales divulgados este domingo por el Consejo Nacional Electoral; falta determinar quién ganó en el estado Bolívar