Ottonello sopla 100 velitas con varios planes en carpeta
La empresa de chacinados, liderada ahora por la tercera generación de la familia que la fundó en 1914, está vendiendo como nunca antes en su historia y delinea su internacionalización junto al desarrollo de nuevos productos
Los hermanos Juan y Mercedes Ottonello reciben a Café & Negocios en la oficina del primero, con sus espaldas custodiadas por dos retratos de otro par de hermanos: Juan y Luis Ottonello –su abuelo y tío abuelo, respectivamente–, quienes fundaron la empresa de chacinados exactamente 100 años atrás. Hoy, Juan y Mercedes son dos de los cinco directores –el directorio lo completan una hermana y dos primas– de esta empresa familiar que nació de la mano de hijos de inmigrantes del norte de Italia que tenían una chacra en General Flores y Chimborazo, donde, “como buenos tanos”, tenían una quinta y animales. Los Ottonello faenaban algunas vacas y cerdos y hacían chorizos, que después repartían en un carro a caballo por las ferias, rememoró Juan.
Este centenario encuentra a la tercera generación al frente, e incluso ya hay un integrante de la cuarta (uno de los hijos de Mercedes, que estudia ingeniería de alimentos) que está haciendo sus primeras armas en la planta ubicada en la avenida General Flores.
Los Ottonello aseguran que atraviesan uno “de los mejores momentos” que conocen de la empresa. Uno de los factores son los volúmenes de venta históricos que experimentan. Por mes, Ottonello está comercializando alrededor de 600 toneladas de productos –lo que significa tres veces la producción de 2002-2003– y facturando en el orden “de los US$ 2 millones largos”, señaló Mercedes.
“Hoy nos encontramos con la empresa muy saneada a nivel financiero, con muy buena presencia en mercado”, agregó Mercedes.
Si bien la mortadela y los salames son los “productos estrella” de la marca, en los últimos años el rubro que registró un crecimiento más marcado fue el de jamonería. “No es un artículo solo que tira del carro”, indicó Juan.
Exportación y más productos
Con una cartera diversificada y un nivel de ventas sin precedentes, ahora Ottonello piensa cuál será su próximo movimiento. Ya ha mantenido contactos con destinos en el exterior para colocar sus productos. Aunque hay obstáculos –como la corta vida útil de los productos o las habilitaciones sanitarias para ingresar a otros países–, visualizan posibilidades de pegar ese salto.
Juan Ottonello enumeró una serie de productos –salame, panceta, bondiola– que, al tener una vida útil más larga, son también más aptos para la exportación.
“Hemos tenido un proceso interno de reacomodamiento de instalaciones y procesos y registros que exige la exportación, y vamos camino a eso”, añadió.
Asimismo, la empresa está trabajando en dos líneas de alimentos. Una que tiene que ver con opciones “más saludables” (reducidas en sales y grasas, por ejemplo), y otra que implicaría probar suerte fuera del mundo de los chacinados para desarrollar otro tipo de productos.
A pesar de que los hermanos prefirieron no profundizar en detalles sobre este punto, sí indicaron que se trata de ofrecer productos “más preparados” que aparezcan como una solución para familias con cada vez menos tiempo para dedicar a la cocina.
“La demanda se va modificando porque la gente precisa cada vez más cosas semipreparadas o preparadas, por sus hábitos de consumo”, explicó Mercedes.
Lecciones de la crisis
Hoy la empresa está celebrando, pero no todo era color de rosa cuando los hermanos se hicieron cargo de la gerencia, luego del impacto de la crisis financiera de 2002. Con una montaña de cheques casi imposibles de cobrar y endeudada con los bancos, la empresa entró en concordato en el año 2003.
La tercera generación timoneó en la tormenta y superó la prueba. Salió del concordato y hoy la empresa está totalmente saneada. No solicita préstamos bancarios sino que trabaja con capital propio. “Al estilo de los viejos inmigrantes, que si tenían plata compraban y si no no”, dijo Mercedes.
Esa experiencia –que, dicen, los forjó como personas y como empresarios– le agrega significado a este aniversario. “Es un orgullo por los antecesores, pero también por esta generación, por haber logrado resucitar Ottonello desde muy abajo”, resumió Juan.